Autores: Ashley Miller y Zack Stentz Género: Juvenil
Editorial: Nube de tinta ISBN: 9788415594031
A Colin le encantaría pasar inadvertido, que no le gritaran, que no le tocaran constantemente, que no le obligaran a jugar al baloncesto, que dejaran de hacerle tantas preguntas. Para él no hay nada mejor que observar, sentado en un solitario banco, mientras apunta en su raída libreta roja todo cuanto ve.El día que se produjo el disparo en la cafetería, en lugar de huir como todos los demás, a Colin le pudo su innata curiosidad de detective y, decidido y emocionado, se acercó al lugar de los hechos. Empezaba, así, el primer caso de su vida...
Colin es un
chico especial. Tiene Síndrome de Asperger y ve la realidad desde
su particular prisma. Detesta el contacto físico; no lo necesita, pero sus
padres sí, así que cuando le quieren tocar tienen que avisarle para que a él no
le pille de sorpresa. Debido al Asperger tampoco entiende los segundos
sentidos, la ironía, las expresiones hechas, las bromas… su mente trabaja de
una manera lógica y, en ocasiones, el lenguaje cotidiano no le resulta del todo
sencillo de comprender. Los comportamientos humanos son para él todo un
misterio, y, como buen detective, desea investigarlos. No tiene amigos, pero no
es algo que eche de menos, él está contento con lo que tiene, con su cama
elástica, su ordenada habitación y sobre todo, con su preciado cuaderno rojo,
ese en el que apunta lo que ve y lo que piensa, y que permite al lector conocerle más y mejor.
Colin está en
su primer año de instituto y las cosas no le están yendo demasiado bien. Un buen
día, a la hora de la comida, se forma una pelea en el comedor y en medio del
barullo se escucha un disparo. Todo el mundo huye despavorido salvo
Colin, que acude el lugar del accidente y comienza a buscar pruebas y
plantearse hipótesis (para eso tiene alma de detective). Esta parte de la trama
es entretenida, pero lo verdaderamente interesante es Colin, cómo piensa y
actúa y como se relaciona con los demás. Para mí el asunto del disparo ha sido
una excusa para que viésemos otras facetas de Colin, para que pusiese en
marcha sus dotes como detective por primera vez.
Era imposible obligar a Colin a hacer o decir algo, pero si le dejabas claro lo que querías, siempre te daba lo que creía que necesitabas, aunque no fuera exactamente lo que le habías pedido.
En la cubierta
posterior aparecen muchos rostros con diferentes expresiones, algo que
tiene mucha relación con la historia de
Colin, que por sí mismo no es capaz de descifrar las expresiones faciales de
los demás y ha tenido que aprendérselas. Lleva consigo una chuleta que le
permite descifrar cada una de las expresiones (sorprendido, divertido,
asustado, enfadado, feliz…) para así poder manejar la situación y saber cómo se
siente su interlocutor.
El libro
contiene bastantes notas a pie de páginas, que me han parecido peculiares,
divertidas e interesantes, pues combinan información real con algunos comentarios
sobre el propio Colin, que nos permiten conocerle un poco más (algunos
comentarios hacen referencia a su pasado).
Sandy Ryan mantiene una relación sentimental con Eddie. Seguramente es consecuencia del desarrollo del pecho y de prominentes rasgos sexuales secundarios. Investigar.
Me ha gustado
mucho cómo se ha enfocado el tema del Asperger, predomina una perspectiva optimista,
centrada en la potencialidades y no en los déficits, pero sin olvidar que la
vida cotidiana de los niños que tienen esta afección es diferente. Sin llegar
a ser cruel o dramático, en la novela se plantea como se trata a estos niños en
los centros escolares: los compañeros son crueles (se castiga al diferente), se
burlan, hacen comentarios despectivos e incluso cometen agresiones. En cuanto a
los profesores, se refleja como algunos no saben cómo tratar a un alumno como
Colin, no conocen el Asperger y le consideran un listillo que quiere
quedar por encima de ellos.
La vida familiar
de un niño con Asperger también se ve afectada. Colin tiene una relación
problemática con Danny, su hermano menor, y los padres han tenido que aprender
muchas cosas sobre su hijo para lograr una convivencia tranquila y agradable. Aunque
no se ve en demasiadas ocasiones, si se deja entrever lo duro que puede
resultar para los padres tener un hijo que nunca expresa sus sentimientos.
Aprender algo era saber algo. Saber algo era entenderlo. Entenderlo era enfrentarse a ello sin miedo.
El libro está
dividido en tres partes (cada una desarrolla una parte diferente de la
historia) y todos los capítulos comienzan con una entrada de la libreta de
Colin, que da información que a él le parece interesante y luego la enlaza con
lo que pasará en el capítulo o con el comportamiento humano. El estilo de los autores es fluido y sencillo, y la novela tiene un ritmo estable.
El caso de la pistola y el pastel de chocolate mantiene la
esencia de Nube de tinta. Es una novela breve, sencilla y sensible, sin grandes
dramas o crueldad, que aborda desde el optimismo la vida de un chico diferente,
al que acompañamos en su día a día y en sus pequeñas aventuras. El protagonista
de todo es Colin, a quien conocemos perfectamente, mientras que el resto de
personajes (la familia y los compañeros de instituto) están brevemente perfilados,
y no se profundiza en ellos dado que el sello distintivo de la historia lo
pone su protagonista, muy bien perfilado. La historia de Colin no es una historia de moralejas, las tiene, por supuesto, pero es tarea del lector verlas y quedarse o no con ellas.
