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Reseña: Obsesión

18 diciembre 2013

Obsesión
Autora: Jodi Ellen Malpas
Serie: 2º Mi hombre
Editorial: Planeta

La trilogía Mi hombre es una de las últimas apuestas editoriales de Planeta, una que sigue la estela marcada por el todopoderoso señor Grey y su impresionante lista de ventas. Después de haber dejado de lado este tipo de libros, a excepción de la trilogía serie Crossfire, me animé con esta trilogía movida por no sé qué aspiración/deseo. Y la experiencia no fue mala, aunque tampoco demasiado buena. En mi reseña del primer libro dejé claro que Jesse Ward me parecía un tipo enfermo y la relación que le plantea a Ava es poco sana. Pero dado el final del libro, me pareció atisbar un rayo de esperanza, la posibilidad de las que las cosas cambiasen y el comportamiento de Jesse tuviera una explicación. Pero no, nada cambia ni mejora, sino todo lo contrario, la historia de esta pareja se vuelve cansina, repetitiva y, lo peor de todo, destructiva. Una relación como la de ellos es el claro ejemplo de lo que no tiene que pasar en una pareja, o al menos así lo veo yo.

El libro tiene los puntos débiles de estos libros: le sobran páginas, escenas de sexo y momentos macho alfa primitivo mal entendidos; los secundarios se desaprovechan y mejor no hablamos de la mejor amiga (para amigas como ella, mejor tener enemigos). Y luego está a previsibilidad, no hay nada nuevo, nada sorprendente, nada que oxigene la historia. Pero todo esto palidece al lado de su protagonista, Jesse Ward, que es, de lejos, el peor protagonista de novela romántica con el que me he topado. Jesse está enfermo, es irracional e insoportable, no piensa con claridad, es egoísta, machista y posesivo, todo ello llevado a un extremo que cruza la línea de lo admisible. Un tipo que le hace pasar un calvario a su pareja, que le hace vivir en una montaña rusa emocional en la que todo son encuentros sexuales intensísimos y, luego, peleas que sacan de quicio, provocadas por un maníaco que quiere controlar todos los aspectos de la vida de su chica y que nunca sabes por dónde te va a salir.

No me gusta Jesse porque pretende que Ava, una joven de veinticinco años con una prometedora carrera como diseñadora de interiores, abandone su trabajo y se dedique en cuerpo y alma a él. ¿Pero de qué siglo ha salido ese tío? ¿Cómo puede tolerar ella que le sabotee sus reuniones de trabajo? ¿Cómo puede siquiera aceptar que él le proponga algo semejante? Tampoco me gusta su lado celoso y posesivo. Vale que no le gusta que otros intenten ligar con Ava, o que se sienta inseguro con la presencia del ex de ella. Lo entiendo. Ahora bien, cuando su posesividad le lleva a comportarse como un pirado que no entiende que en este mundo no solo hay mujeres y que trabajar con hombres es algo corriente… Malo. Que Jesse quiera ocupar todos los espacios de la vida de Ava, y que esta deje de lado familia, amigos y trabajo solo por estar por él no es solo egoísta, sino enfermo. A su lado Ava no es libre, tiene que rendirle cuentas a cada momento del día, decirle con quién y dónde está, como su fuera una cría.

Pero la cosa no queda ahí, Jesse le hace chantaje emocional a Ava, diciéndole que si le deja será su final, que recaerá para siempre y su vida dejará de tener sentido. Le hace sentirse culpable cada vez que ella tiene dudas o se enfada, cada vez que se cierra en sí misma ante las peleas ridículas, llenas de gritos, infantiles y sin rastro de vida inteligente que abundan en esta pareja. Y luego vienen ciertos “detalles”, esos que te hacen que te den ganas de arrojar el libro por la ventana: le prohíbe que se ponga cierta ropa, le fisgonea el móvil y (cuidado spoiler) quiere dejarla embarazada sin su consentimiento desde los comienzos de su relación y para ello le roba los anticonceptivos.

Y vamos con Ava, que también tiene lo suyo. Esta chica no se tiene respeto a sí misma, se rinde a lo que Jesse quiere exige a la mínima. Tira por la borda todo lo que piensa por él, llega a creer que es la responsable y la culpable del carácter neurótico (así lo define ella) y demente de él, que es ella quien le provoca ser así. ¿No es este un pensamiento retorcido y completamente alejado de la realidad? Me enfada muchísimo ver cómo se pliega ante Jesse con el sexo, que se convierte en un arma de él para salirse siempre con la suya. Que si polvos de entrar en razón, de recordatorio, de la verdad, de represalia… El resultado es siempre el mismo: Jesse sale ganando y Ava cede. El sexo se desvirtúa y se convierte en algo que no me gusta, en una forma de Jesse de tener controlada a Ava, que se deja llevar por sus pasiones y no piensa.

Creo que a estas alturas ya he dejado bastante clara mi opinión, que me ha resultado imposible no compartir con vosotros, porque, de verdad, me he sentido muy indignada durante la lectura de este libro. Me he topado con cosas que no tolero, que me han molestado profundamente y que no me gusta leer. Sé que ha habido gente que ha disfrutado del libro, y para gustos los colores, pero este no es un libro para mí.

Mi hombre. Seducción

01 diciembre 2013

Seducción
Autora: Jodi Ellen Malpas               Género: R. Erótico
ISBN: 978-84-08-12229-6             Editorial: Planeta
Tres... Sé que él no me conviene.
Dos... Mi instinto me grita que salga corriendo.
Uno... Pero si sigue mirándome así...
¿Qué haré cuando llegue a cero?
Indomable, controlador, autoritario, implacable, dulce, provocador...
Es peligroso.
Es enigmático.
Es absolutamente adictivo.
Es mi hombre.
Ava tiene veintiséis años y después de haber mantenido relaciones largas y serias, ha decidido que es el momento de estar sola y no complicarse la vida con hombres. Pero su propósito pierde fuerza ante la llegada de Jesse Ward a su vida. Ava tiene ante sí una ambiciosa propuesta: decorar diez habitaciones del lujoso hotel de Ward, La Mansión, pero desde el principio se da cuenta de que le resulta imposible trabajar para Jesse, le atrae demasiado, le hace sentirse estúpida y no puede pensar con claridad ante él. Con lo que no contaba Ava era con la persistencia de Jesse, que no acepta un no por respuesta y obtiene lo que quiere a cualquier precio. Y ahora quiere a Ava.

Hace ya algunos meses que dejé de leer este tipo de libros, pero no sé muy bien por qué, desde el primer momento me apeteció leer Obsesión. Sabía lo que iba a encontrarme (en ese aspecto la autora no innova mucho, sino que se limita a cambiar ciertos detalles del aderezzo), pero me apetecía leer algo previsible, intenso y con gancho. Y en eso la autora no decepciona. Las primeras doscientas páginas te atrapan, no puedes dejar de leer, de ver como la química y los desencuentros entre la pareja se hacen explosivos y te mantienen completamente pegado a sus páginas. Pero esto no dura para siempre, y a partir de ese momento la historia comienza a caer en la monotonía, en la sucesión de escenas casi calcadas entre la pareja (que no sabe arreglar los problemas y tira demasiado del sexo), se entra en un círculo vicioso que repite el esquema dudas-enfado-sexo. Hacia el final la historia vuelve a coger el ritmo del principio de la novela, lo que junto al descubrimiento de cierta verdad te deja con ganas de más, o más bien, con ciertas esperanzas.

Los protagonistas están ebrios de pasión. La tensión sexual se percibe desde la primera mirada, y la autora sabe expresarlo y explotarlo bien. Hay muchas escenas de sexo porque, como en otros casos, parece ser el único lugar en el que la pareja se entiende sin problemas. Ava está obnubilada a ante la aparente perfección de él, se deja llevar por el sexo y en este tipo de escenas deja de pensar y se deja llevar, momentos que aprovecha Jesse para salirse con la suya. Ava es fresca, natural y divertida, pero demasiado rápido cede ante las exigencias de Jesse y son pocos los momentos en los que su cerebro emerge  y duda de ese "amor" y de la relación que mantiene con Jesse. Ava tiene un ideal de hombre que implica que la cuiden y la protejan, y esos requisitos los cumple Jesse, pero Ava no contaba con el resto de cualidades, exigencias y necesidades de él, y que la pondrán contra las cuerdas en más de una ocasión. Demasiadas veces es débil y se deja arrastrar por la corriente. Jesse pronto conoce sus puntos débiles y los usa en su provecho, buscando salirse siempre con la suya, aunque no sea justo.

Y vamos con el gran problema de esta historia: Jesse. Desde el primer momento te desconcierta con su actitud, con su arrojo, que puede confundirse con prepotencia. No entiendo ni acepto su personalidad, es obsesivo, controlador, cruel, manipulador, dependiente, recurre al chantaje, maneja las situaciones a su antojo y da verdadero miedo. Es capaz de colapsarle a Ava el teléfono a llamadas, es celoso hasta la locura y todo lo lleva al extremo. La autora se ha acercado peligrosamente a los límites con él, le ha dado algunas cualidades que no le son desconocidas a cualquier lectora de RA, pero que siempre aparecen en dosis pequeñas y aceptables, que te gustan y le dan un punto a la historia. Pero es que en Jesse Ward todo está llevado al extremo y eso provoca que la relación que le propone a Ava no sea sana en todo momento. 

El estilo de la autora es sencillo, usa un lenguaje directo sin caer en lo vulgar o lo desagradable -y sin inventar nada nuevo en lo referente al sexo-, y logra dar agilidad a su historia a pesar de que repite demasiadas veces ciertas ideas. Crea un buen grupo de personajes secundarios, de entre los que destaco Kate y Sam, cuya relación me ha interesado bastante, y a Drew, que es todo un misterio. Me he divertido con el juego de edad que se plantea entre Jesse y Ava: él es mayor que ella, se niega a revelarle su verdadera edad y ella no deja de preguntarle. La autora abre nuevas posibilidades a la historia con el final y permite que tenga esperanzas en torno a Jesse, que sigue siendo un verdadero desconocido y que espero se redima. Necesito que lo haga, porque su comportamiento es intolerable.
Si os gustaron los señores Grey y Cross creo que disfrutaréis de Obsesión, una historia que no te deja indiferente.