Obsesión
Autora:
Jodi Ellen Malpas
Serie:
2º Mi hombre
Editorial:
Planeta
La
trilogía Mi hombre es una de las
últimas apuestas editoriales de Planeta, una que sigue
la estela marcada por el todopoderoso señor Grey y su impresionante lista de
ventas. Después de haber dejado de lado este tipo de libros, a
excepción de la trilogía serie Crossfire, me animé con esta trilogía
movida por no sé qué aspiración/deseo. Y la experiencia no fue mala, aunque
tampoco demasiado buena. En mi reseña del primer libro dejé claro que Jesse
Ward me parecía un tipo enfermo y la relación que le plantea a Ava es poco
sana. Pero dado el final del libro, me pareció atisbar un rayo de esperanza, la
posibilidad de las que las cosas cambiasen y el comportamiento de Jesse tuviera
una explicación. Pero no, nada cambia ni
mejora, sino todo lo contrario, la historia de
esta pareja se vuelve cansina, repetitiva y, lo peor de todo, destructiva.
Una relación como la de ellos es el claro ejemplo de lo que no tiene que pasar
en una pareja, o al menos así lo veo yo.
El libro
tiene los puntos débiles de estos libros:
le sobran páginas, escenas de sexo y momentos macho alfa primitivo mal
entendidos; los secundarios se desaprovechan y mejor no hablamos de la
mejor amiga (para amigas como ella, mejor tener enemigos). Y luego está a
previsibilidad, no hay nada nuevo, nada sorprendente, nada que oxigene la
historia. Pero todo esto palidece al lado de su protagonista, Jesse Ward, que es, de lejos, el peor protagonista de novela romántica con el que
me he topado. Jesse está
enfermo, es
irracional e insoportable, no piensa con claridad, es egoísta, machista y
posesivo, todo ello llevado a un extremo que cruza
la línea de lo admisible. Un tipo que le hace pasar un calvario a su
pareja, que le hace vivir en una montaña rusa emocional en la que todo son
encuentros sexuales intensísimos y, luego, peleas que sacan de quicio,
provocadas por un maníaco que quiere controlar
todos los aspectos de la vida de su chica y que nunca sabes por dónde te va
a salir.
No me gusta Jesse porque pretende que Ava, una
joven de veinticinco años con una prometedora carrera como diseñadora de
interiores, abandone su trabajo y se dedique en cuerpo y alma a él. ¿Pero de
qué siglo ha salido ese tío? ¿Cómo puede tolerar ella que le sabotee sus
reuniones de trabajo? ¿Cómo puede siquiera aceptar que él le proponga algo
semejante? Tampoco me gusta su lado celoso y
posesivo. Vale que
no le gusta que otros intenten ligar con Ava, o que se sienta inseguro con la
presencia del ex de ella. Lo entiendo. Ahora bien, cuando su posesividad le
lleva a comportarse como un pirado que no entiende que en este mundo no solo
hay mujeres y que trabajar con hombres es algo corriente… Malo. Que Jesse quiera ocupar todos los espacios de la vida de
Ava, y que esta deje de lado familia, amigos y trabajo solo por estar por él
no es solo egoísta, sino enfermo. A
su lado Ava no es libre, tiene que rendirle cuentas a cada momento del día,
decirle con quién y dónde está, como su fuera una cría.
Pero la
cosa no queda ahí, Jesse le hace
chantaje emocional a Ava, diciéndole que si le deja será su final, que
recaerá para siempre y su vida dejará de tener sentido. Le hace sentirse
culpable cada vez que ella tiene dudas o se enfada, cada vez que se cierra en
sí misma ante las peleas ridículas,
llenas de gritos, infantiles y sin rastro de vida inteligente que abundan
en esta pareja. Y luego vienen ciertos “detalles”, esos que te hacen que te den
ganas de arrojar el libro por la ventana: le prohíbe que
se ponga cierta ropa, le fisgonea el móvil y (cuidado spoiler)
quiere dejarla embarazada sin su consentimiento desde los comienzos de su
relación y para ello le roba los anticonceptivos.
Y
vamos con Ava, que también tiene lo suyo. Esta
chica no se tiene respeto a sí misma, se rinde a lo que Jesse quiere
exige a la mínima. Tira por la borda todo lo que piensa por él, llega a creer
que es la responsable y la culpable del carácter neurótico (así lo define ella)
y demente de él, que es ella quien le provoca ser así. ¿No es este un
pensamiento retorcido y completamente alejado de la realidad? Me enfada
muchísimo ver cómo se pliega ante Jesse con el sexo,
que se convierte en un arma de él para
salirse siempre con la suya. Que si polvos de entrar en razón, de
recordatorio, de la verdad, de represalia… El resultado es siempre el mismo:
Jesse sale ganando y Ava cede. El sexo se desvirtúa y se convierte en algo que
no me gusta, en una forma de Jesse de tener controlada a Ava, que se deja
llevar por sus pasiones y no piensa.
Creo
que a estas alturas ya he dejado bastante clara mi opinión, que me ha resultado
imposible no compartir con vosotros, porque, de verdad, me he sentido muy
indignada durante la lectura de este libro. Me he topado con cosas que no tolero,
que me han molestado profundamente y que no me gusta leer. Sé que ha habido
gente que ha disfrutado del libro, y para gustos los colores, pero este no es
un libro para mí.

