Autor: Natalia Sanmartin Fenollera Género: Narrativo
Editorial: Planeta ISBN: 978-84-08-05987-5
Atraída por un sugestivo anuncio, Prudencia Prim llega a San Ireneo de Arnois, un pequeño lugar lleno de encanto cuyos habitantes han decidido declarar la guerra a las influencias del mundo moderno. La señorita Prim ha sido contratada para organizar la biblioteca del Hombre del Sillón, un hombre inteligente, profundo y cultivado, pero sin pizca de delicadeza. Pese a las frecuentes batallas dialécticas con su jefe, poco a poco la bibliotecaria irá descubriendo el peculiar estilo de vida del lugar y los secretos de sus nada convencionales habitantes.
Prudencia Prim
decide responder a una particular oferta de trabajo como bibliotecaria, para lo
que tendrá que mudarse a San Ireneo de Arnois, un pueblo bastante peculiar. Así
comienza la primera novela de la autora, Natalia Sanmartin Fenollera, cuyos derechos ya han sido
vendidos a medio mundo (Estados Unidos, Italia, Alemania, Reino Unido…). No
cabe duda de que es una novela peculiar, diferente y especial, que rinde homenaje a los
pequeños detalles. No es tan sencilla como el argumento puede dar a entender.
No es una novela de transición, de esas que lees para desconectar, sino que hay
que tener todos los sentidos puestos en la novela, porque las conversaciones y
reflexiones que contiene no son para nada vacuas o mundanas y en más de una ocasión he
tenido que releerme algún párrafo para comprender lo que se estaba diciendo. Con todo, no es una novela que cueste leer; lanza críticas y mensajes que hay que saber interpretar.
San Ireneo de Arnois
es una comunidad alejada del mundo moderno que ha rechazado el tren de vida que
se lleva en las ciudades y que, en su opinión, es insoportable. La gente se
pasa el día trabajando, corriendo de un sitio para otro y no tiene tiempo para
disfrutar de la vida, para conocerse a sí mismos y, por supuesto, para pensar. En
el pueblo cada vecino ha encontrado su identidad, ha descubierto aquello que le
gusta y ha hecho de ello su profesión, una profesión que, de ninguna manera,
puede robarles todo el tiempo e impedirles hacer otras cosas.
No estoy herido, no me siento deprimido, ni siquiera puedo decir que me encuentre solo. Mi única intención es que los niños puedan convertirse algún día en todo aquello que la escuela moderna se ve incapaz de producir.
La señorita Prim
proviene de ese mundo moderno, pero no es tan urbanita como pueda parecer, es
una mujer bastante peculiar, pero claro, la peculiaridad de sus nuevos vecinos
es superior a la suya. Prudencia tendrá que acostumbrarse a vivir en una
comunidad cotilla, eso sí, con buen corazón, pero cuya lógica no parece estar
en sintonía con la suya.
La relación entre la
señorita Prim y el hombre del sillón, que es quien la contrata, también me
ha dejado muy buenas sensaciones. Es una relación un tanto atípica y que me
tuvo siempre enganchada. Me hubiera gustado que hubiera estado más
desarrollada, haber disfrutado de algunos momentos más de pareja, pero entiendo
que la historia respeta la esencia del libro.
Por otra parte, debía reconocer que no le repugnaba del todo la idea del matrimonio. Ciertamente en público había dicho siempre lo contrario, pero como muchas mujeres de su especie, la señorita Prim solía despreciar aquello que secretamente temía no llegar nunca a obtener.
En cuanto a los
personajes, hay un poco de todo. La señorita Prim, que es a quien más conocemos,
es una mujer muy inteligente (tiene un historial académico impresionante) con una
educación exquisita y muy apegada a los buenos modales. El hombre del sillón
(no puedo llamarle de otra forma porque no conocemos su nombre real) es extraño,
casi un sabio, un erudito que sabe de todo y que a veces, por sus conocimientos,
su forma de expresarse y de ver el mundo, parece inalcanzable y pedante.
Uno de los detalles
que más me ha gustado ha sido que la
autora haya metido un poco la literatura en la historia y hable de varias novelas,
entre ellas de Orgullo y Prejuicio. Me ha gustado mucho también su edición:
ligera, flexible y cómoda, con un tacto aterciopelado y una cubierta que no
deja indiferente, como tampoco lo hace su título.
─Señorita Prim, ¿usted cree que existe de verdad en el mundo alguna persona como el señor Darcy? ─preguntó esta vez Eksi, que a sus siete años y medio escribía historias por entregas para sus hermanos.(…)
─Yo creo, Eksi, que Jane Austen merece toda nuestra admiración por haber creado al hombre perfecto. Pero como tú eres una niña muy lista sabrás que no existe ninguna persona perfecta, es decir que…
─No hay nadie en el mundo como el señor Darcy─respondió alegremente la niña.
La novela toca
varios temas y lanza críticas veladas, todo ello por medio de reflexiones,
conversaciones y discusiones entre los protagonistas. Se habla de la locura del
mundo moderno, de lo importante que es conocerse a uno mismo, de las graves
carencias que presenta el sistema educativo, de amor, de la religión… Todo ello en con un tono optimista que hace que la lectura resulte agradable.
Me hubiera gustado otra clase de final, no tan
abierto. Entiendo que la novela se merece un final que deje puertas abiertas,
pero creo que deja demasiado a la imaginación del lector.
Una novela atípica, agradable, entretenida e interesante.
