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Reseña: Corazón en sombras

18 septiembre 2014

Corazón en sombras
Autora: Laura Kinsale           Género: R. Histórico
ISBN: 9788401343742         Editorial: Plaza & Janés

Lady Elena vive tranquilamente en la campiña inglesa hasta el momento en que una serie de acontecimientos la obligan a viajar al principado italiano de Monteverde, del cual ella es la única heredera. Allí la espera otro deber que va implícito con el reino: casarse con su gobernador. Sin embargo, durante la travesía los piratas abordan el barco donde viaja, y lady Elena cae en manos del temido Allegreto Navona.
Para Allegreto, ella será su arma perfecta de venganza y una herramienta idónea para conseguir su objetivo, ya que es pretendiente del principado de Monteverde y enemigo mortal del gobernador actual.
Lady Elena, joven, bella e inocente, tendrá que navegar al lado del atractivo y misterioso pirata hacia Monteverde en un peligroso viaje repleto de pasión, odio y violencia, pero sobre todo de un creciente deseo imposible de ignorar.
He confesado mi admiración por Laura Kinsale en más de una ocasión. Tras dos sobresalientes lecturas como Sombra y estrella y Flores en la tormenta, caí rendida al hechizo de esta autora, que no solo nos deleita con tramas complejas, sino que además nos ofrece novelas en las que importa el cómo, en las que el estilo y las palabras son tan importantes como los acontecimientos en sí. Es cierto que las últimas publicaciones de la autora no han estado a la altura de sus grandes novelas, ahora parece haberse decantado por un estilo más ligero y divertido que a algunas nos choca con la imagen que teníamos de ella, pero siempre es un placer sumergirme en sus historias.

Lady Elena lleva la vida modesta que se espera de cualquier muchacha como ella, pero todo cambia en el momento en el que descubre que posee un noble linaje y su lugar está en el trono de Monteverde, previa unión matrimonial con un hombre al que desconoce. Será en el camino hacia su nuevo destino cuando su vida se vea trastocada de nuevo: será rapta por el temido y cruel asesino y pirata Allegreto Navona.

Laura Kinsale no se caracteriza precisamente por ponérselo fácil al lector. De nuevo crea una historia compleja, densa y extensa, con un complicado enramado político, la presencia castigadora o liberadora, aunque siempre controvertida, de la religión y el profundo y tremendo nudo de emociones humanas que dificulta cualquier decisión. Corazón en sombras no es una novela de lectura sencilla y rápida, más bien todo lo contrario. Son varios los conflictos que alimentan la historia, que trata de acercarse lo máximo posible al momento en el que está ambientada –el Medievo–, lo que unido la delicada situación y a los intereses personales de los protagonistas, hará de esta una novela densa y de difícil resolución (otra cosa es que la autora se haya decantado por lo fácil y nos haya ofrecido un final precipitado).

La autora nos vuelve a deleitar con un estilo evocar, minucioso y detallista con el que ensalza un contexto interesante y poco conocido en el género, evoca los sentimientos entre la pareja formada por Elena y Allegreto y plasma la multitud de conflictos que conforman esta historia. Laura le ofrece al contexto el protagonismo y realismo que algunas echamos de menos en ciertas novelas, lo usa como algo más que como telón de fondo y logra enriquecer su historia. Es una autora que se arriesga, y aquí lo vuelve a demostrar con ciertas escenas, que crea tramas lógicas y coherentes y que no opta por un perfil sencillo para sus protagonistas (Allegreto Navona es la prueba de esto último). Allegreto se lleva todo el protagonismo, su crueldad y frialdad no son impostadas, aunque no es tan malvado como él cree, y su ambigüedad me ha parecido muy atrayente. Experimenta una importante evolución, sí, pero no pierde su esencia ni su particular forma de llegar al lector. Quien me ha sido completamente ajena ha sido Elena, en ningún momento he conectado con ella, no me ha transmitido emociones y me ha dejado más bien fría.

Corazón en sombras lleva el sello de Laura Kinsale: es una novela densa, compleja, extensa y muy bien escrita, que se acerca mucho al momento en el que está ambientada y que no se lo pone fácil al lector.

Reseña: Una extraña locura

21 enero 2014

Una extraña locura
Autora: Laura Kinsale              Género: R. Histórico
ISBN: 9788490326305            Editorial: Debolsillo
Inglaterra, 1800. Folie, casada con Charles Hamilton, lleva una vida apacible aunque desprovista de alicientes. A raíz de la enfermedad de su marido, empieza a cartearse con Robert Cambourne, el primo de Charles, que reside en la India. Poco a poco, y a lo largo de siete años, el contenido de las misivas se transforma y algunas palabras de amor se infiltran entre sus líneas. Tras enviudar, Folie es por fin libre para dar rienda suelta a sus sentimientos, pero Robert parece haberse convertido en otra persona. No solo no le corresponde, sino que directamente la rechaza. Sin embargo, el destino hará que sus caminos vuelvan a encontrarse.
Laura Kinsale es una de las autoras de novela romántica histórica que más admiro. Sus cualidades (tramas cuidadas y originales, personajes con un perfil diferente y una prosa elegante y cuidada), que encuentro en cualquiera de sus novelas, me hacen volver siempre a ella, interesarme por cualquier de sus libros, siempre a la espera de toparme con novelas tan inolvidables como Flores en la tormenta y Sombra y estrella. La autora puso el listón tan algo con estas novelas que parece que nunca podrá alcanzarlo de nuevo, y eso hace que los lectores nos llevemos en alguna ocasión una decepción (a mí me pasó con Luna de agosto). En Una extraña locura no gozamos con la mejor Kinsale, pero sí de una historia de gran calidad narrativa que cuenta con personajes peculiares muy bien construidos, diálogos inteligentes e ingeniosos y una trama de conspiraciones salpicada con toques de romance. Una novela entretenida, divertida y original en ciertos aspectos, aunque, y vuelvo a lo mismo, lejos de la mejor Kinsale.

Todo comienza de una forma casual, a través de la inocente correspondencia que se inicia entre Folie Hamilton y el primo de su marido, el teniente Robert Cambourne. Él reside en la India y de sus palabras se desprende que lleva una vida exótica, todo lo contrario que Folie, quien, casada con un hombre mayor todavía enamorado de su primera esposa, lleva una vida aburrida y reservada a pesar de ser una jovencita. Durante varios años se cartean, hablando de su día a día, compartiendo experiencias y sueños, incentivando la curiosidad y fantasía del otro, hasta que, sin saber muy bien como, sus sentimientos se transforman y pasan de una divertida amistad a un inocente enamoramiento. Pero algo sucede y no será hasta varios años después cuando la pareja se encuentre, Robert se ha convertido en el tutor legal de la hijastra de Follie y reclama la presencia de ambas en su propiedad.

De nuevo, la autora nos vuelve a ofrecer unos protagonistas de perfil diferente a lo habitual. Tanto Follie como Robert están muy bien construidos, y él resulta especialmente complejo, atormentado y difícil como solo Kinsale sabe. El Robert con el que nos encontramos al inicio de la novela y el que descubrimos años después supone un shock para Follie y para el lector. Las misivas dieron una imagen equivocada (falsa para la pobre Follie) de la verdadera personalidad de Robert. Ante nosotros aparece un hombre destrozado anímica y mentalmente, demente, oscuro, extraño, demoniaco, atemorizante, serio, huraño, siniestro y frágil. La decepción, la desilusión y miedo por los sueños rotos que siente Follie son muy reales para el lector, que, afortunadamente, puede conocer la historia de Robert, entenderle y apreciar la evolución. Follie se gana con más facilidad el cariño y la compasión del lector, esa muchacha vivaracha y apasionada también sufre el paso del tiempo, pero siempre mantiene intactas su inocencia y bondad. Somos testigos de su enamoramiento, del dolor ante las ilusiones destrozadas, de su miedo a salir herida, pero, sobre todo, de su terror a que Robert sea un demente y destroce la vida de su hijastra y sus sentimientos.

Al tratarse de una novela de Kinsale esperaba que el romance tuviera mayor protagonismo, pero lo cierto es que se ve bastante eclipsado por la trama de conspiraciones, secretos y demencia que arrastra Robert, y que en algunos momentos resulta confusa. La pareja protagonista no he llegado a conquistarme y me ha faltado mayor desarrollo de la trama amorosa, más momentos de pareja. Como viene siendo habitual en la autora, nos deleita con una prosa sensible, cuidada y elegante que presta atención a los detalles, y que resulta más bien lenta.

Laura Kinsale es una autora que todo lector debería probar al menos una vez.

Reseña: Magia dudosa

03 noviembre 2013

Magia dudosa
Autora: Laura Kinsale           Género: R. Histórico
ISBN: 9788401384820         Editorial: Plaza & Janés
Inglaterra, 1797. Roderica Delamore, Roddy, posee el don mágico que heredan las mujeres de su familia: la habilidad de leer la mente de quienes las rodean. Es así como Roddy supo que su querido Geoffrey jamás la amaría.

Tras este desengaño, Roddy renunció a su sueño de casarse y de formar una familia, y decidió dedicarse a su otra pasión: los caballos. Sin embargo, durante una carrera conoce a Faelan Savigar, el Conde Diabólico, un notorio calavera con sangre irlandesa cuyas conquistas continuas y ruina económica están en boca de todos. Sorprendentemente, el don de Roddy no funciona con Savigar. ¿Qué tiene de diferente este caballero?
Laura Kinsale tiene el poder de asombras a sus lectores, de enamorarnos con sus originales e intensas historias de amor. En Magia dudosa nos ofrece muchas de las cosas que tanto valoramos en ella sus lectores: una prosa extremadamente cuidada y sensible, que presta atención a los detalles, embelesa con sus cuidadas descripciones y logra poner la piel de gallina gracias la intensidad con la que sienten sus personajes. También, aparecen unos protagonistas de perfil diferente, que sienten profundamente y se ven envueltos en un caos sentimental que arrasa con todo. Sí, hay intensidad en el romance entre la pareja protagonista, sus sentimientos alcanzan una fuerza que traspasa las páginas y la autora logra transmitirnos toda esa turbulencia. Hay realismo, complejidad y profundidad en la relación entre Roddy y Faelan, como también hay pasión y romanticismo. Y en ese aspecto no tengo ninguna queja, Kinsale sabe tejer preciosas historias de amor y lo demuestra una vez en esta novela, pero mi pero, porque lo hay, está relacionado con la confusión que inunda la novela a partir de la página doscientos cincuenta. Más o menos ahí es donde la historia deja de centrarse en la relación entre los protagonistas y la magia, junto con otros elementos, se introducen de lleno en la trama y se desata un caos en el que las ideas, desordenadas pero interesantes, se confunden y precipitan. No tengo nada que reprocharle a la historia de amor, me ha encantado, pero el asunto de la magia creo que se le ha ido un poco de las manos a la autora, no en ideas, sino en desarrollo. Se condensa demasiada información en pocas páginas y, además, se dejan ciertas lagunas de información.

Roddy, la hija menor de un adinerado matrimonio inglés, sabe que nunca se casará ni tendrá hijos. No lo hará porque ha nacido maldita, tiene la habilidad de leer la mente de los demás y sentir sus emociones, algo que imposibilita cualquier relación más allá de la familiar. Así que, cuando descubre que es incapaz de conocer lo que pasa por la mente de Faelan, el Conde Diabólico, una disparatada idea cruza su mente. Faelan está en la más absoluta ruina, es un paria, nadie de la buena sociedad quiere dirigirle la palabra, menos prestarle su ayuda, y ve en Roddy la opción de cumplir su sueño.

Kinsale tiene la habilidad de transformar un argumento sobradamente manido en interesante, es capaz de jugar con el lector, de mantener la intriga en torno al pasado y al comportamiento de Faelan, que durante gran parte de la historia constituye una incógnita. Esto, unido a la calidad narrativa de la autora y al cuidado romance que protagoniza su historia, hace de Magia dudosa un buen libro, eso sí, alejado de sus grandes títulos (Sombra y estrella o Flores en la tormenta). El contexto de la historia destaca especialmente cuando nos trasladamos a la bella Irlanda -gracias a unas elaboradas descripciones-, donde la magia está más presente. Me ha gustado el juego que crea la autora entre locura y maldad y la confusión que con este traslada al propio lector. También me ha parecido acertada la influencia que los acontecimientos históricos (mezcla de política y religión) tienen para la historia. Me quedo también con sus protagonistas, muy humanos, llenos de coraje y valentía, sensibles y fuertes, aunque también vulnerables. Siempre bien construidos, desarrollados con lógica y poseedores de aquellas cualidades que les convierten en interesantes. No han gozado de mi completa aprobación los personajes secundarios, sobre todo Geoffrey y la madre de Faelan, en torno a los cuáles hay demasiadas dudas.
Me gusta Laura Kinsale, el cuidado con el que construye sus historias, su habilidad para convertir lo corriente en especial, la intensidad que impregna su narracón y las preciosas historias de amor que arma. Magia dudosa comparte muchas de estas características, pero no brilla como otras de sus novelas, aunque, sin duda, es una lectura más que agradable y entretenida.

Reseña: Luna de agosto

31 julio 2012


Luna de agosto
Autora: Laura Kinsale
Editorial: Random House Mondadori
ISBN: 9788401384325
Género: Histórico
Sinopsis:

Merlin Lambourne es una bella y excéntrica solitaria empeñada en inventar una máquina con la que el hombre pueda volar. Ransom es un poderoso aristócrata decidido a usar la creatividad de Merlin para sus propios fines patrióticos. Pero esta sensual y pícara mujer, que siempre intenta ponerle un poquito de sal a la vida, le complicará la vida al hombre que siempre ha tenido una dulce visión del mundo...
Nadie en el reino es capaz de superar el intelecto de Merlin Lambourne. Y, mientras las odiadas tropas de Napoleón se acercan, Lord Ransom Falconer trata de encontrar desesperadamente a un inventor que pueda crear cualquier artefacto que sea capaz de detenerlos. Ahora, acaba de encontrar de forma casual a la persona que puede aceptar el desafío. Embriagado por su belleza, Falconer la llevará a su propia casa, donde tendrá que protegerla de aquellos que quieren destruirla por el sólo hecho de sus invenciones. Y poco a poco, la magia del amor los irá envolviendo bajo un hechizo de innegable pasión.

Hasta hace poco solo había leído una obra de Laura Kinsale (Flores en la tormenta), y quedé encantada con ella. Por lo que había leído sobre esta autora (muchas opiniones positivas) y mi corta experiencia con ella, me lancé a la lectura de Luna de agosto, aún teniendo en la estantería El profesor de francés, pensando que me iba a encontrar con una novela de estilo serio y profundo, parecido al de Flores en la tormenta. Pero no, no ha sido así y me he llevado una gran sorpresa. Me he encontrado con una novela más divertida que profunda, con situaciones algo disparatadas y que, pese a ser entretenida, no me ha dejado con buen sabor de boca.

Ransom Falconer, un severo aristócrata muy orgulloso de la posición que ocupa, acude a la casa del inventor Merlin Lambourne para casi exigirle que le entregue ese extraordinario invento suyo por el que los franceses están dispuestos a matar y que a ellos, los ingleses, les puede ayudar a ganar la guerra. En  esa visita se encontrará con dos sorpresas: Merlin Lambourne no es ningún viejo decrépito, sino una mujer que, pese a ir desarreglada y ser muy despistada, atrae su atención; y, en segundo lugar, que la inventora no sabe de qué invento le está hablando, está demasiado inmersa en crear una máquina que pueda volar como para pensar en otras cosas.

Merlin Lambourne es una mujer bastante inusual, excéntrica hasta límites insospechados, nada acostumbrada a la vida en sociedad, ya que se ha pasado su vida con la nariz metida en libros. Criada por su  tío abuelo ya fallecido, vive completamente aislada, contando con dos ancianos como única compañía. Se pasa el día intentado crear una máquina que pueda volar, lo que hace que su despista natural crezca (serán muchos los momentos en los que se le vaya la cabeza, deje de lado lo que esté haciendo y se ponga a recitar fórmulas incomprensibles). Pese una chica ingenua, con pocos conocimientos mundanos y limitadas habilidades sociales, se muestra demasiado hábil en el campo de las artes amatorias, cosa que no me ha acabado de cuadrar con su personalidad.

Ransom Falconer, duque de Damerell, es el típico noble estirado y orgulloso de sí mismo, prepotente y arrogante. Juzga a Merlin por su apariencia y sus modales (que todo sea dicho, dejan bastante que desear), pero rápidamente se siente atraído por la atolondrada muchacha, y, por cosas del destino, ella acabará viviendo en casa, alterando irremediablemente su vida.

La atracción tan inmediata entre ellos me ha resultado poco creíble, sobre todo por parte de ella, que nunca había sentido nada por un hombre ni se había parado a apreciar a ninguno. Atracción y consumación, que van de la mano, se precipitan y dan lugar una escena algo inicial algo confusa, que marca el desarrollo de la historia. Otros de los aspectos que menos me ha gustado ha sido la negativa de Merlin a casarse con Ransom, que se prolonga demasiado tiempo y se soluciona de una manera demasiado sencilla.

Incredulidad y desconcierto. Eso es lo que iba sintiendo al leer el libro. No me esperaba una historia divertida y superficial, en la que la relación entre los protagonistas fuera tan inmediata y tan poco lograda. Laura Kinsale escribe bien, de eso no me cabe la menor duda. Sigue haciendo gala de una prosa cuidada, pero me quedo con la sensación de que se mueve mejor en tramas más serias y profundas que en aquellas más frescas. Luna de agosto es una de esas historias que te dejan huella (al menos a mí); te entretiene y te roba alguna sonrisa en algún momento, pero está muy lejos de ser tan buena como Flores en la tormenta.

Si os animáis a leer Luna de agosto es recomendable que vayáis con expectativas modestas, sabiendo que os vais a encontrar con una historia sencilla y divertida, con una protagonista bastante peculiar y con un grupo de secundarios que le aportan mucho a la historia. Quizás, y con un poco de suerte, os guste más que a mí, que iba con  ciertas expectativas que no se han cumplido, y me he quedado con una sensación agridulce.


Reseña: Flores en la tormenta

02 mayo 2012


Flores en la tormenta
Autora: Laura Kinsale
Editorial: Random House Mondadori
ISBN: 84-01-37942-3
Género: Histórico
Sinopsis:

Maddy es una muchacha sencilla y honesta, educada en la moral cuáquera. En esa Inglaterra del siglo XIX, es imposible que una muchacha como ella entable relación con el libertino y frívolo duque de Jervaulx. Pero el juego de las circunstancias hace que finalmente sea Maddy la única persona capaz en este mundo de devolverlo a la vida, de defenderlo de quienes se ensañan con él y, además, de descubrir la oculta y más noble faceta de este bon vivant.

Ésta es, sin dudas, una de las mejores historias que he leído nunca. Laura Kinsale hace gala de una pluma delicada, plantea una trama que se aleja de cualquier tópico, crea unos personajes que te conquistan y ambienta la historia de forma exquisita.

Maddy Tims, de veintiocho años, vive con su padre, ciego, al que está entregada, y cuando no está con él, cuidándole o ayudándole con sus matemáticas, se dedica a servir a su comunidad pues es cuáquera y pertenece a la Sociedad de los Amigos, una comunidad que vive bajo unos estrictas basadas en la humildad y el silencio. Christian Langland, duque de Jervaux, es un  libertino de vida disipada, irresponsable y mujeriego, apasionado de las matemáticas, lazo de unión con los Tims. Maddy tiene en muy baja estima a Christian y su opinión no mejora cuando le conoce; teme que deje a su padre en ridículo ante la Sociedad Matemática ante la que ambos van a presentar un importante estudio. Desgraciadamente, Christian sufre una apoplejía y su vida se transforma en un infierno: no es capaz de expresarse, de entender lo que le dicen ni el mundo que lo rodea. En semejantes circunstancias, es internado en un manicomio que, a pesar de ser un sitio exclusivo para ricos, no deja de ser un manicomio. Por casualidad, Maddy entrará a trabajar allí como enfermera y se hará cargo de Christian, a quien ella y buena parte de la sociedad daban por muerto. Atrás ha quedado el hombre que él fue,  maniatado y encerrado, solo tiene su ira como medio de comunicación. Ni le entienden ni comprende lo que sucede a su alrededor y eso le hace comportarse de forma violenta, y volverse a cada momento más inseguro y desquiciado. Maddy verá la cordura en él, advertirá sus problemas y luchará por ayudarle.

El trabajo de investigación que hay detrás de esta novela es increíble. Por un lado está la enfermedad de Christian, complicada, dura y dolorosa. Laura Kinsale ha investigado a fondo, ha retratado con cuidado cada uno de los estadios de la enfermedad, las frustraciones y miedos de él, las complicaciones de ella. Se ha metido en la mente de alguien tan tocado como Christian y ha superado el “obstáculo” de sobra. Por otro lado, está la exquisita ambientación: la sociedad londinense, la Sociedad de los Amigos y la vida en un manicomio.

La historia tiene momentos muy duros. Experimentamos, casi en carnes propias, todo lo que Christian siente, y es esto, quizás, lo que más me ha conmovido. No es una historia fácil ni sencilla, más bien todo lo contrario, siempre hay dificultades en el camino, momentos de tristeza, de temor, de dolor…

Los  personajes están perfectamente definidos. Christian, al inicio de la historia, es un libertino como tantos otros, con algunos gestos que me ha disgustado sobremanera (se acuesta con mujeres casadas sin ningún remordimiento y no teme las consecuencias de mantener relaciones sexuales sin protección); pero su enfermedad le ha transformado y de ese hombre duro, prepotente y seguro de sí mismo no queda nada. La fragilidad de Christian, todos sus temores pero también sus ganas de abandonar el manicomio y volver a vivir, me han conquistado. Su situación es cruda, sus dificultades son muchas, sus temores infinitos, pero Laura Kinsale no ha tenido reparos en mostrarnos todo eso.

Maddy se va encontrar durante gran parte del libro en una encrucijada: sus creencias como cuáquera la obligan a llevar una vida de rectitud, silencio y austeridad, que poco o nada tiene que ver con la vida que puede vivir al lado de alguien como Christian, aun cuando este está enfermo. Fiel a sus principios, vivirá un doloroso conflicto interno ocasionado por el coche entre sus deseos y su deber. Ella y Christian han sido criados de forma muy distintas, opuestas, y mientras ella es partidaria de la sencillez y de la rigidez, a él le gustan la calidad y el lujo. Ella desconoce las normas que rigen la vacua vida de la aristocracia, es un terreno desconocido para ella y Cristian no se sabe explicar, lo que provocará más conflictos entre ellos. Las creencias de Maddy la hacen rechazar todo lujo, y hasta cierto punto entiendo su postura, pero me han cansado sus constantes quejas ante todo detalle de opulencia, argumento que tomará mucha importancia bien avanzado el libro y en el final.

Parece impensable que alguien como Maddy y Christiam pudieran estar juntos, son polos opuestos, ella seria y entregada a sus creencias, y él un duque irresponsable y vividor, pero la enfermedad de él cambiará radicalmente las cosas y hará de Christian un hombre distinto, que necesitará a Maddy, quien pasará a ser el único pilar de su vida, volviéndose egoísta en su deseo de mantenerla junto a él.

Flores en la tormenta es uno de esos libros que tenéis que leer sí o sí. Una historia emocionante, bien armada, con un ritmo constante y una personajes que, con sus imperfecciones, hace de la historia una maravilla.