El seductor es un libro veraniego, de esos que te lees tumbada sobre tu toalla en la
playa o al borde de la piscina, que coges sin grandes expectativas –tienes muy
claro que no se trata de un romance épico al estilo de El jinete de bronce–, pero con la certeza de que va a ser un libro divertido,
sexy y entretenido. Y sin duda lo es. Alice Clayton nos ofrece una
novela que no pasará a los anales de la historia, pero que te hace pasar unas
horas realmente divertidas. Nos da una historia descarada, picante, positiva y romántica.
Sumerge al lector en la burbuja de la pareja y no le permite abandonarla hasta
que no cierra e libro. Y, cuando lo haces, aun te queda el buen rollo que la
historia te ha transmitido. Nada de dramas, de enredos absurdos ni de pasados
traumáticos; más bien todo lo contrario: clima
distendido, buen humor y mucha picardía. En resumen, una novela fresca,
ligera, divertida y muy romántica, que te deja con un buen sabor de boca y la sensación de haber invertido
bien tu tiempo.
Caroline, una joven diseñadora de interiores que no decoradora,
lleva demasiado tiempo en el dique seco. No es que necesite tener un hombre a
su lado, pero no le vendría mal un poco de sexo, aunque parece que los orgasmos
la han abandonado para siempre. Y quizá por eso, aunque sobre todo por los
molestos ruidos, no soporta a su nuevo vecino, Simon, un tipo que aporrea el
cabecero de su cama noche sí y noche también contra su pared mientras juega con
sus conquistas. ¿Quién puede dormir con semejante serenata? Demasiado cansada,
Caroline saldrá una noche al rellano para dejar bien claritas las cosas a su
vecino. A partir de aquí, un suave, lento y excitante cortejo, muchas
bromas, juegos de palabras y situaciones divertidas.
La base de la
novela son sus constantes bromas, ese sentido del humor que impregna cada
una de sus páginas y que hace que como lector te relajes. Simon y
Caroline son personas corrientes a los que la autora ha sabido dotar de
carisma. Él es un seductor nato (que no un gigoló) que tejerá una red
silenciosa, franca y encantadora sobre su pícara vecina. Y Caroline es toda
energía, impulso y locura. Y luego está Clive, el encantador gato de nuestra
protagonista, bastante agresivo con todos los machos que osan poner un pie en
su territorio, aficionado a las siestas en la ventana y a las deliciosas latas
de atún. ¡Menudas conversaciones que mantienen Caroline y Clive!
A través de las divagaciones de los personajes en primera
persona, de intercambios de mensajes y de
diálogos con chispa e ingenio, conoceremos la historia de amor de esta
pareja. Una historia
bonita y tierna, cargada de tensión sexual y excitante sin ser erótica
(¡gracias!), que avanza de forma natural y que sabe enganchar al lector en su
desarrollo.
El seductor queda totalmente recomendado por mi
parte. Es una lectura fresca, pícara, muy divertida y romántica, te hace pasar
unas horas estupendas y te deja de muy buen humor.