Mostrando entradas con la etiqueta M. C. Andrews. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta M. C. Andrews. Mostrar todas las entradas

Sí, habrá continuación de Noventa días

17 marzo 2013

En noviembre os hablé de una novela, Noventa días, que salió a la venta en medio del boom erótico, a la estela de Grey. Fue una novela que me gustó a pesar de la crítica tan negativa que me salió (podéis leerla aquí). El libro tiene como complemento un breve relato, La cinta, pero muchos nos quedamos con las ganas de saber como continuaba la historia. Afortunadamente ─o, al menos, eso espero─ sí hay continuación: Todos los días. Novela que verá la luz el próximo mes de mayo de la mano de Esencia según la página de Facebook del libro.

Debo reconocer que tengo muchas dudas acerca de esta segunda parte debido a lo que se plantea al final del primer libro. La situación puede ser interesante, pero también puede resultar desastrosa. Tengo ganas de leerlo, pero, en cierta forma, temo que no me vaya a gustar. No tengo muy claro que M. C. Andrews logre que el nuevo papel de Amelia, la protagonista, resulte creíble, y en ello creo que radica el éxito o el fracaso del libro, al menos en lo que a mí respecta. Por lo pronto, voy a intentar mantener mis expectativas a raya.

Reseña: Noventa días

26 noviembre 2012


Noventa días
Autor: M. C. Andrews   Género: R. Erótico
Editorial: Esencia         ISBN: 978-84-08-03655-5
Tras poner punto final a su relación días antes de la boda, Amelia Clarck decide romper con su vida anterior y se muda a Londres dispuesta a empezar de cero. Ella cree estar lista para el cambio, pero nada la ha preparado para enfrentarse a Daniel Bond. 

Daniel sabe que nunca podrá dejar atrás su tormentoso pasado, aunque para no asfixiarse en éste hace tiempo que se impuso unas estrictas normas que rigen todas sus relaciones. Y jamás se ha planteado transgredirlas... hasta que conoce a Amelia. 

Arrastrados por la pasión y el deseo, vivirán una intensa relación dominada por los peculiares gustos sexuales de Daniel. Amelia le concede todos sus caprichos hasta que él le pide algo que ella no se siente capaz de dar. Sin embargo, antes de que la joven tome una decisión, el destino se entremete y Daniel sufre un grave accidente. ¿Bastarán noventa días para que Amelia se atreva a reconocer que una historia de amor como la suya es única e irrepetible?

En medio de toda esta oleada de novela romántica erótica, ha salido a la venta Noventa días, una novela a la que me acerqué con muchos temores, pero que me ha dejado más o menos contenta, porque, sí, no es una maravilla, pero se lee en un parpadeo, tiene un ritmo ágil y deja al lector con ganas de leer siguiente libro (espero que lo haya, porque de no haberlo la historia quedaría coja).

Partimos de una trama sencilla y algo trillada: una chica, en este caso Amelia, que tras un desengaño amoroso decide poner tierra de por medio y comenzar una nueva vida lejos de su hogar. Gracias a los contactos de su madre, Amelia comienza a trabajar en Mercer & Bond, un reconocido bufete de abogados inglés. El primer día de trabajo se topará con Daniel Bond, que, casualmente, será su jefe.

Lo que más me ha gustado de la novela es su estructura. El primer capítulo sucede noventa días después del primer encuentro entre los protagonistas y nos permite saber que su relación está rota y que Daniel está en un hospital gravemente herido. Durante esas largas horas de dolorosa espera, Amelia recuerda su historia, narrada en primera persona por ella misma. A pesar de que predominan con mucha diferencia los recuerdos de Amelia, que nos permiten desgranar la relación y ver como se ha llegado a la situación actual, se introducen pequeños momentos del presente, que impiden que el lector se descuelgue y pierda de vista la dramática situación que viven los protagonistas.

Hasta el momento en el que aparecen los gustos sexuales de Daniel la novela me iba gustando bastante, sin ser nada del otro mundo, claro. No me parece nuevo lo que él le pide a ella, en medio de toda esta oleada erótica es difícil sorprender, y M. C. Andrews no lo consigue en este campo. Me ha sorprendido la facilidad con la que Amelia accede a los deseos de Daniel, ella, que solo ha tenido un novio en su vida, que no ha disfrutado de las caricias de otro que no fuera su ex prometido y que sueña con una casa con valla blanca y un par de hijos. Raro. Intento comprender que los sentimientos que él le inspira pueden llevarla a probar cosas nuevas, pero me cuesta y es un sentimiento del que no he logrado desprenderme.

Es una historia breve, fácil de leer y quizás algo precipitada en su final. En algunos puntos, Amelia se detiene mucho en la narración de lo que ocurrió entre ellos, pero, en ciertos momentos, algunos de ellos claves, pasa como de puntillas y te quedas con la sensación de haberte perdido algo importante. El autor no se detiene en detalles superfluos, ofrece la información necesaria y no aburre al lector con repeticiones.

Me he enterado de que esta historia tiene como complemento un breve relato, La cinta, narrado desde el punto de vista de Daniel y que saldrá a la venta próximamente. Daniel es un personaje bastante frío, por momentos ajeno al lector, aunque a medida que avanza la historia se sabe ganar el cariño del lector con sus pequeños momentos de vulnerabilidad, involuntarios e imperceptibles para él mismo.

A pesar de todo lo que he dicho (me parece que la reseña me ha quedado demasiado negativa), es una historia que me ha gustado y me ha entretenido durante unas pocas horas. Incluso ha llegado a sorprenderme en un par de ocasiones. Lo que pasa es que en medio de este boom erótico, los lectores acabamos por cansarnos y algunas cosas que hace un año podían llamarnos la atención, ahora ya no lo hacen.