Autora: S. C. Stephens Género: R. Contemporáneo
Editorial: Sombras ISBN: 978-84-670-4002-9
En los dos años que lleva de novia de Denny, Kiera cree que ha encontrado al hombre que siempre ha deseado. Cuando los dos se mudan a una nueva ciudad para empezar a vivir juntos, donde Denny encontrará el trabajo de sus sueños y ella se inscribirá en una universidad de alto nivel, todo parece perfecto. Hasta que un imprevisto obliga a la pareja separarse temporalmente. Kiera se siente confundida, necesitada de afecto, y lo busca en el lugar más inesperado: Kellan Kyle, estrella local de rock y amigo de Denny. Al principio, él se comporta como un amigo que puede reconfortarla, pero a medida que la soledad de Kiera crece, su relación con Kellan se vuelve cada vez más profunda. De pronto, una noche, todo cambia, y ninguno volverá jamás a ser el mismo. Ahora Kiera debe elegir entre el amor que siente por Denny y la pasión arrebatadora que le promete Kellan.
Las infidelidades
y yo no nos llevamos bien. No suelo leer libros en los que
las haya, por eso es tan extraño que me haya animado con este libro; pero no me
he podido resistir, tenía algo que me llamaba poderosamente la atención, y la
reseña de Dácil, con quien comparto gustos, terminó de convencerme.
Kiera tiene ante sí un futuro esperanzador:
ha dejado su Ohio natal para trasladarse a Seattle junto a su adorable novio,
Denny, que ha encontrado un estupendo trabajo en una empresa de fama mundial.
Atrás quedan familia, amigos y universidad, a cambio de poder vivir junto al
hombre al que ama sin ningún tipo de impedimento. Como andan algo justos de
dinero, compartirán piso con Kellan, un buen amigo de Denny. Todo parece
marchar sobre ruedas: Denny es feliz con su trabajo, Kiera ha encontrado
empleo y pronto comenzará la universalidad –gracias a una buena beca que le
facilita bastante la vida–, la convivencia con Kellan es agradable, están
haciendo vida social, pero, sobre todo, su relación sigue tan sólida como
siempre. Pero, porque siempre hay un pero, Denny tiene que ausentarse durante
unos meses, y la separación no le sienta nada bien a Kiera, que en su ausencia
cometerá un terrible desliz error, cambiando la historia de todos ellos para
siempre.
Inconsciente
es una
historia de infidelidad en toda regla. No solo se traicionan todas
las premisas de una relación sentimental, sino que de por medio hay también una amistad que se verá destruida por la traición
y la deslealtad. Pero empecemos por el principio, ¿qué puede llevar a una
chica como Kiera, que tiene un novio estupendo, a entrar en un doble juego con
el mejor amigo de éste, a la vez compañero de piso? A mi juicio, aquí entran en
juego dos factores. Por un lado, la inmadurez de la protagonista, a caballo
entre la adolescencia y la juventud, y, por otro lado, su carácter. Kiera es,
de lejos, uno de los personajes más detestables con los que he tenido la mala
suerte de toparme en los últimos tiempos. Una niña insegura y dependiente, egoísta, celosa, hipócrita y dañina,
con una doble moral que me ha irritado en lo más profundo. A su favor tengo que
decir que, aunque con retraso, es consciente de sus errores, y aunque sea de
forma débil y tibia, trata de enmendarlos. Aun así, no hay manera de exculparla, de matizar sus
acciones, de disminuir los daños que provoca. Es egoísta y cobarde,
piensa demasiado en ella misma, en sus deseos y necesidades, y no en las de los
demás. Se lamenta por hacer daño a dos chicos tan estupendos, pero aún así lo
sigue haciendo, introduciéndose en un círculo vicioso que no parece tener fin.
Y en cuanto a ellos, Kellan y Denny, solo tengo palabras buenas para definirlos. Son
dos chicos de oro, opuestos, pero atractivos cada uno a su manera. Denny es un
sol, un chico cálido, agradable, detallista, romántico… Y Kellan es un chico
malo, aunque no tanto como parece, intenso, sexual, divertido… Reconozco el
acierto de la autora al haber creado dos protagonistas con perfiles tan
distintos –son polos opuestos–, pero igual de atractivos para el lector. Todo
ello sin inclinar la balanza hacia uno de ellos, manteniendo un peligroso equilibrio
que te mantiene en tensión y te hace querer tirarte de los pelos.
La novela plantea cuestiones de calado, te pone contra
las cuerdas, te hace meterte en la piel de cada uno de los personajes.
El amor, el respeto, la lealtad y la amistad se ven pisoteados en nombre de los
deseos e impulsos. El triángulo amoroso es poco comprensible desde el punto de
vista de Kiera (ojo, no la acuso por sentirse atraído o enamorarse de otra
persona, sino por su actitud, por su forma de manejar los acontecimientos), pero
desde la perspectiva de Kellan adquiere mucho más sentido y profundidad. En
cualquier caso, es un conflicto que te atrapa por completo y que no te deja
indiferente, que te hace sufrir y te hace padecer instintos homicidas en más de
una ocasión.
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| A partir del 7 de abril |
Inconsciente es una lectura difícil en cuanto a sentimientos, no te deja indiferente y te hace reflexionar.

