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Reseña: Apostando para ganar

02 septiembre 2015

Jaci Burton/ R. Erótico/ Pámies
Jenna Riley ya no sabe cómo desvincularse de los deportes. Mientras sus hermanos Mick y Gavin son estrellas en sus respectivos equipos, a ella le toca ocuparse del negocio familiar… por mucho que le pese.
Así que cuando el jugador de hockey sobre hielo Tyler Anderson la invita a salir, ella lo rechaza. Por muy atraída que se sienta por él, ha jurado no enamorarse de ningún hombre que se gane la vida practicando un deporte, incluso aunque sea tan adorable como Ty.
Tyler se siente tan intrigado por la preciosa propietaria de Riley's, que se convierte en cliente habitual. A medida que la confianza y la pasión crecen entre ellos, y consciente de que Jenna quiere reorientar su vida, la insta a vivir cómo anhela.
Gracias a su apoyo, Jenna comienza a creer en sí misma, ahora solo tiene que averiguar qué desea en realidad, y comprobar si posee el valor suficiente para conseguirlo todo… incluyendo a Ty.
Apostando para ganar es el tercer título de la saga Play by Play de Jaci Burton y de nuevo nos encontramos con una novela divertida y entretenida, sencilla y con un marcado toque pícaro.

Jenna Riley, la protagonista, es la hermana de los astros del deporte Gavin y Mick, protagonistas de los dos primeros títulos (Cambiando el juego y La jugada perfecta). Jenna trabaja en el bar deportivo de la familia y estar rodeada de tanto deportista ha hecho que rechace entablar una relación con cualquiera de ellos. De ahí su negativa a caer bajo el embrujo de Tyler, jugador de hockey sobre hielo, que no duda en hacerle llegar su interés y hacer lo posible por conquistarla.

La novela gira en torno a los obstáculos que Jenna le pone a su posible relación con Tyler. Al contrario de lo que podría pensarse, Tyler no es un tipo pagado de sí mismo, egocéntrico y feliz por haberse conocido; todo lo contrario: es alguien sencillo y encantador, persistente y paciente. Tyler será el único capaz de ver lo que Jenna esconde bajo una capa de dureza y afilada ironía. Nuestra protagonista es una mujer leal y trabajadora, ha sacrificado sus propios sueños en favor de los de su familia y, aunque no lo sepa de manera consciente, eso ha provocado una herida que nunca ha cicatrizado. Ahora Jenna deberá enfrentarse a un doble desafío: aceptar que su relación con Tyler va más allá del deseo y luchar por su verdadero sueño.

Jaci Burton vuelve a ofrecernos una historia sencilla y ligera en la que nos deleita con un romance pícaro y sexy en el que lo erótico y lo sentimental comparten importancia. La novela podría encajar dentro del subgénero erótico, pero esta parte no es la única y, lo más importante, la principal. La narración resulta sencilla y fluida, la autora sabe ir al grano y centrar la atención en lo importante sin que ello suponga un detrimento para el contexto. El encuentro con los anteriores protagonistas ha sido dulce y el descubrimiento de estos nuevos protagonistas también ha sido de mi agrado.

Apostando para ganar es ideal para pasar un par de tardes muy entretenidas. Un romance sexy, una narrativa sencilla y amena, una pareja con química, la búsqueda de los sueños y el reencuentro con viejos conocidos son lo mejor del último título en español de Jaci Burton.

Reseña: Cambiando el juego

18 marzo 2015

Jaci Burton/ R. Erótico/ Pámies
La mayoría de la gente sigue las reglas del juego, pero Gavin y Liz no son como los demás...
«Ganar a cualquier precio». Ese ha sido siempre el mantra que la agente deportiva Liz Darnell se ha repetido a sí misma durante toda su vida. Cuando va demasiado lejos y corre el riesgo de perder a su cliente más importante, el jugador de béisbol Gavin Riley, Liz se da cuenta de que va a tener que emplearse a fondo para evitarlo. Aunque lo cierto es que tampoco supone un esfuerzo demasiado grande: a fin de cuentas ha seguido cada movimiento del jugador desde que se fijó en él por primera vez… y no fue de una manera precisamente profesional. Pronto Liz se da cuenta de que Gavin está más que dispuesto a seguirle el juego.
A Gavin no le importa nada caer en las redes de Liz. La desea tanto como ella parece desearle a él. Dispuesto a comprobarlo, decide lanzarle una bola curva para ver lo lejos que está dispuesta a llegar para mantenerlo en su cartera. Sin embargo, el amor comienza a formar parte del partido de manera inesperada y ni Liz ni Gavin están preparados para ese cambio de juego.
A Jaci Burton le gusta poner un toque extra de picante en sus historias. En La jugada perfecta lo dejó muy claro y en Cambiando el juego lo ratifica e incrementa la carga erótica. Decir que la relación entre Gavin y Liz resulta muy apasionada es quedarse corto, ¡entre ellos saltan chispas! La cama, o la superficie que en ese momento esté más cerca, se convierte en el lugar en el que dejar atrás sus diferencias y reticencias y también en el camino para conocerse mejor y vencer las barreras que Liz ha levantado a su alrededor. Así pues, la autora vuelve a ofrecernos un romance sexy, apasionado y ligero con el que pasar un par de ratos entretenidos.

Liz es representante deportiva y no está pasando por su mejor momento. Tiempo atrás cometió un error imperdonable al inmiscuirse en la vida privada de uno de sus clientes y hacer daño a dos de las personas que él amaba. Como consecuencia, perdió a Mick Riley como cliente y amigo, y ahora teme que su hermano, Gavin, siga su mismo camino. Lo que no sabe Liz, aunque no tardará en averiguarlo, es que Gavin tiene unos planes muy diferente para ella.

Llama la atención de la historia lo fuerte y duro que resulta el inicio. Con la atracción entre los personajes ya surgida (como vimos en el libro anterior), la autora no se molesta en perder el tiempo y rápido establece las bases de su relación: sexo despreocupado, divertido y ardiente, cero responsabilidades y nada de sentimientos románticos. Para Gavin es un trato magnífico, Liz no le gusta demasiado como persona, la considera frívola e interesada, pero aún así no puede refrenar el deseo que siente. Sinceramente, me ha llamado la atención esta forma de pensar del personaje, como, aun no gustándole la personalidad de una mujer (aunque pronto reconoce el coraje, la fuerza y la determinación de Liz) es capaz de establecer cierta relación con ella.  Claro que Liz no es la mujer que todos creen conocer. Sí, es un tiburón en los negocios, a ellos dedica todos sus esfuerzos y tiempo y es capaz de ver en casi todo una forma de hacer dinero, pero es mucho más que todo eso. Es también una mujer con una infancia y adolescencia duras y restrictivas, con problemas para mostrar sus sentimientos y crear vínculos afectivos, tanto románticos como de amistad. Poco a poco iremos conociendo su pasado y descubriendo qué hay detrás de los escudos que ha levantado.

Creo que Jaci Burton no se decanta por príncipes azules sino por hombres de carne y hueso, con un encanto especial y una tendencia clara a cometer errores. Gavin puede ser encantador cuando quiere, divertido, lisonjero y muy caliente, pero es humano y comete errores de juicio, se deja llevar por la fachada de Liz y le hace año. Me parece un personaje real, no tan ideal como suele ser habitual en el género. Esto supone que la relación entre los protagonistas no resulta demasiado edulcorada y sí más pasional, aunque hay romance, por supuesto. En cualquier caso, creo que a la historia le sobran escenas de sexo, hay muchas, demasiadas, y la mayoría no aportan nada a la trama.
Cambiando el juego es una lectura sexy, entretenida y ligera, ideal pasar dos tardes sumergida en un romance en el que el sexo tiene un papel muy destacado. Me ha gustado su protagonista, la intervención de los secundarios (especialmente de Mick), la relación entre hermanos y los breves atisbos del mundo en el que se mueve Liz. Me ha resultado una lectura ligera que tiene la simple pretensión de que el lector desconecte, aunque he echado en falta un poco más de dulzura en ciertos momentos.