Autor: Annabel Pitcher Género: Narrativa
Editorial: Punto de lectura ISBN: 9788466325752
Zoe es una chica inglesa de quince años que oculta un terrible secreto. Llena de angustia pero también con una buena dosis de humor, Zoe comenzará a escribir cartas a un criminal llamado Stuart Harris, encerrado en el corredor de la muerte de una prisión de Texas. Piensa que solo alguien así, marcado al igual que ella por el secreto, la mentira y el asesinato, va a poder comprenderla... Bolígrafo en mano, Zoe respira profundamente, se come un sándwich de mermelada de fresa y comienza su relato de amor y traición...
Zoe guarda un secreto horrible, uno que se ve incapaz
de confesar a nadie de su entorno. Así que, desesperada, encuentra un receptor
de sus miserias: Stuart, un preso condenado a muerte, encerrado en la otra
punta del mundo, a quien escribirá cartas durante varios meses. ¿No os parece
una trama atractiva y diferente? Verdaderamente lo es, o al menos a mí me lo ha
parecido.
Nubes de
kétchup es una novela maravillosa gracias al mensaje que transmite.
Es una historia profundamente humana,
dura y triste, pero también divertida. Su autora, Annabel Pitcher –a quien
voy a seguir de cerca de ahora en adelante–, sabe combinar a la perfección el drama y el
humor, y lo hace sin que resulte forzado o excéntrico, de una forma
sensible e inteligente, igual que su pluma. Arma una historia emotiva, sabe jugar con el misterio y le otorga
profundidad al día a día de sus
personajes. No te deja indiferente, te invita a pensar y, sobre todo, te
engancha desde el principio y hasta el final.
Algunos pueden llegar a sentirse decepcionados ante
la ausencia de Stuart, que espera su muerte en Texas, pero lo cierto es que su
versión de la historia no tendría cabida en el libro. Lo verdaderamente
importante es descubrir lo que Zoe hizo, por qué lo hizo y cómo lidia ahora con
los remordimientos. Stuart no es más que el receptáculo de una historia,
alguien por quien Zoe siente cierta afinidad, alguien que no la va a juzgar,
alguien en quien depositar su culpa. La narración
epistolar, en la que Zoe es (casi) la única voz que conocemos, ofrece una
evolución de ella misma, pero también de su percepción de Stuart, y nos la
desvela como un personaje inmaduro y caprichoso, con poca personalidad. No es
alguien por quien sientas simpatía, pero sabe ganarte con su narración y su
historia, con los conflictos que plantea y las malas decisiones que toma.
Pero la culpa de Zoe no es el único foco de interés del
libro. Su situación
familiar, real y caótica, acapara gran parte del protagonismo. Sus
hermanas, Soph y Dot, pero especialmente esta última, son absolutamente geniales,
un soplo de aire fresco. Y luego están los padres, con conflictos enquistados
que están afectando a toda la familia, que se comportan de una manera inmadura
y egoísta.
Nubes de kétchup es una especial, una que me ha emocionado y entretenido.

