Autora: Elizabeth Boyle Género: R. Histórico
Editorial: Titania ISBN: 978-84-92916-39-9
Testaruda como pocas, la bella lady Elinor Standon ha decidido que jamás permitirá que su codicioso padrastro entregue en matrimonio a su hermana menor al mejor postor. Pero la única manera para impedir ese diabólico plan es convertirse en tutora de la joven. Y una mujer soltera no puede hacerlo. Ahora, Elinor debe casarse, y, para facilitar los trámites, su matrimonio debe ser con un duque, nada menos. Elinor contrata a un abogado, James Lambert, para que la ayude a localizar a su futuro marido. Pero sus cuidadosos planes se desbaratarán cuando descubre que bajo el ajado atuendo, los arrogantes modales y los consejos poco convencionales de su abogado se esconde un hombre demasiado atractivo como para ignorarlo. Lo que no sabe es que Lambert no es quien dice ser, y lo que para él comenzó como una simple confusión de identidad puede terminar siendo un juego muy excitante y, a la vez, peligroso.
Elinor no está dispuesta a permitir que su hermana pequeña caiga en manos de su egoísta y cruel padrastro y acabe casada con un mal hombre (o algo aún peor). Para impedir que tal cosa ocurra tiene que convertirse en su tutora legal y esto sólo lo puede conseguir casándose con un buen partido, es decir, con un duque. Debido a un malentendido, acabará contratando a James para tal tarea, sin saber que él es un importante miembro de la aristocracia.
Cautivada por el duque ha sido una pequeña sorpresa. Es una novela sencilla, con su dosis justa de tópicos, pero también agradable, entretenida y divertida. La historia está repleta de malos entendidos y situaciones comprometedoras que arrancan la sonrisa del lector. Es una novela de plácida lectura, no es especialmente novedosa, pero tiene ese algo que te engancha, una ternura muy agradable y te deja con muy buenas sensaciones.
La química entre James y Elinor
está presente desde el primer momento, a pesar de que ella sea una refinada
dama y él no sea más que un empleado con muy mal gusto para la ropa y un ojo
hinchado (muy lejos de ser un caballero). No se confunde la atracción a primera
vista, muy potente, con él amor. Los protagonistas tendrán que descubrir qué es
lo que siente el uno por el otro y cómo pueden unir esos sentimientos con su vida
y las expectativas que tienen.
"El hombre adecuado puede hacer que las noches de una dama
sean divinas."
Me ha resultado graciosa la
altivez de ambos protagonistas, que se atreven a mirar por encima del hombro al
otro, simplemente porque no cumple con todas las normas sociales. Tanto James como
Elinor resultan bastante inocentes de una forma tierna y graciosa, y creo que
hacen una muy buena pareja. También me ha llamado la atención que la autora se
haya decantado por dos personajes con más edad de lo habitual (ella tiene más
de treinta años y él sobrepasa los cuarenta). La edad de él ha dado juego en la
trama porque, según ella, un hombre de esa edad ya es un viejo y claro, eso a
él no le hace ni pizca de gracia.
Otra de las cosas que más me ha
gustado de la historia es la forma en que la autora enlazaba unas escenas con
otras. Algunos de los encuentros entre James y Elinor quedan inconclusos y el
lector se entera de cómo acaba ese encuentro por medio de James, que usa a su
hermano y a su cuñada como confidentes. James me ha encantado. A pesar de todo conserva
una inocencia muy dulce, de deja sorprender por todo, tiene un carácter muy
agradable y, a veces, la rigidez que adopta debido a su título resulta divertida. No es el típico personaje masculino de novela de Regencia y creo que
ahí radica su éxito.
Cautivada por el duque es una novela sencilla, tierna y muy agradable.
