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Reseña: Las tejedoras de destinos

10 julio 2013

Las tejedoras de destinos
Autora: Gennifer Albin           Género: Juvenil
Editorial: Alfaguara               Serie: 1º- Crewel world
Inútil. Torpe. Las demás chicas lo susurran a sus es­paldas. Pero la joven de dieciséis años Adelice Lewys tiene un secreto: sus er­rores son intencionados. 
Dotada de una habilidad fuera de lo común para tejer el tiempo, Adelice es exactamente lo que la Corporación está buscando, y en Arras ser elegida tejedora es lo máximo a lo que una joven puede aspirar. Ser hilandera significa privi­legios, riqueza y belleza eterna. Pero no solo eso, también significa tener la facultad de bordar la esencia de la vida. Pero para ello hay que pagar un precio que Adelice no está dispuesta a asumir, puesto que deberá controlar absoluta­mente todo lo que las personas son: lo que comen, dónde viven, cuántos hijos tienen… Así que está decidida a fallar en las pruebas para ser hilandera, pero en su último examen sus dedos resba­lan, el telar reacciona a su don… y la Corporación la identifica. A partir de ese momento, Adelice dejará de tener control sobre su vida y pasará a conver­tirse en un instrumento más de la omnipresente Corporación. Sin embargo, una vez dentro, el poder de Adelice irá creciendo mientras aprende a manejar su don y a decidir en quién confiar, a quién vigilar… y a quién amar.

En una sociedad controlada por hombres donde las mujeres, a pesar de sus habilidades, tienen que vivir en continua subordinación, Adelice intentará escapar de su destino. Desde que sus padres descubrieran su don cuando apenas era una niña, Adelice ha aprendido a esconder sus habilidades con el fin de no ser escogida como hilandera. En Arras, las chicas de dieciséis años son sometidas a una serie de pruebas para ver si poseen habilidad de tejedoras, y, de ser así, abandonan su hogar para averiguar si de verdad poseen esa habilidad o pueden trabajar para la Corporación ocupando otro cargo. Son muchas las jóvenes que sueñan con ser hilanderas, pues es garantía segura de llevar una vida de privilegios (ropa, maquillaje, criados…), algo que no conseguirán con la única otra opción que les queda (entrar al mercado matrimonial y trabajar para los hombres), pero no nuestra protagonista.

Gennifer Albin hace de esta distopía una lectura interesante y adictiva gracias a una trama bien pensada e hilada, a un buen puñado de personajes (todos ellos bien delineados), a su planteamiento, que atrapa desde el inicio, y a su habilidad para crear un ambiente opresivo y lúgubre, que unido a las pequeñas dosis de misterio y romance, logra una muy buena combinación. 

Arras es un mundo perfecto, o al menos eso quiere hacer creer la Corporación, pero la realidad es que existen muchos secretos y fisuras, conatos de revolución que las hilanderas exterminan antes de que lleguen a algo más. Adelice intentó escapar de su destino, pero haber fallado en el intento no ha hecho que se resigne y buscará por el camino aliados. La autora ha creado un mundo original y con sello propio. La idea de las hilanderas, los telares y los hilos me ha parecido muy interesante y bien armada. Es cierto que no se explota todo su potencial, pero las ideas que maneja la autora pueden dar mucho de sí. Al mundo de las tejedoras debe añadirse el funcionamiento de Arras, que implica la segregación de hombres y mujeres, la subordinación de estas a los primeros y el destino que toda mujer parecer tener marcado.

Además de la trama, me han gustado los personajes. Adelice no es la típica protagonista juvenil que necesita del cuidado y las atenciones de un chico para sentirse segura. Parece tener un radar para meterse en problemas (en ocasiones me exasperaba su ceguera, que la hacía meterse en la boca del lobo de una forma más que evidente), pero también demuestra coraje, valentía y lealtad. Es insensata, inteligente y rebelde, y su vida se convertirá en un continuo cúmulo de problemas y trampas. El resto de personajes secundarios no se quedan atrás y son fundamentales para la historia, desde los malos malísimos, como Cormac, Maela y Pryana, hasta otros que mantiene una postura un tanto ambigua, como Erik. Destaco las aportaciones de Jost, el mayordomo jefe, que a pesar de reunir un buen puñado de tópicos me ha sorprendido y convencido, y a Loricel, la maestra crewel, y cuya presencia es fundamental para Adelice.

El elemento romántico de la novela no es demasiado importante y tarda en aparecer, aunque el lector avispado, después de haber leído varias novelas juveniles, puede imaginarse por donde van a ir los tiros. Adelice no es una damisela que desfallezca por asuntos amorosos (¡gracias!) y los sentimientos románticos que comienzan a florecer en ella no ocupan demasiado espacio. El conato de triángulo amoroso no me ha entusiasmado, aunque tampoco me ha provocado rechazo.
Las tejedoras de destinos cuenta con una trama que brilla por su originalidad y potencialidad (espero que la autora saque más partido a sus buenas ideas y abandone las explicaciones vagas que hacen que el lector sea el que tengan que unir las diferentes piezas). A pesar de no tener un ritmo trepidante, la historia es ágil, se lee sin dificultad y engancha (tarea a la que contribuyen los inesperados giros de la trama). Espero mucho del segundo libro, porque la verdad es que el primero te deja con ganas de más -de más acción, más misterio y más romance- y marca un muy buen camino para esta saga.