Lazo eterno
Autora: Lucía
de Vicente Género: Paranormal
Editorial: Éride
ediciones ISBN: 978-84-15643-39-5
Los hombres no saben que viven entre ellos, pero están ahí desde el principio de los tiempos.
Marina Miralles, una relaciones públicas que escribe bestsellers sobre vampiros, los presiente aunque no sabe quiénes son. Se siente acechada por ellos porque, sin ser consciente de ello, es algo que lleva en la sangre.
Marcos Pessaro, un misterioso empresario de la jet-set, tiene como misión protegerla. Y a eso se dedicará en cuerpo y alma, a pesar de la atracción que surge entre ellos.
Ella es inocente, impulsiva, valiente y… mortal.
Él es metódico, manipulador, oscuro y… vampiro.
La pasión puede destruirles y el amor les hace vulnerables.
El tiempo es su enemigo y el destino su aliado. El único que puede forjar entre ellos un LAZO ETERNO.
Uno de los puntos
fuertes de Lucía de Vicente es su pluma. En su anterior publicación, Cuando pase la tormenta, quedé muy
contenta con su estilo y con el mimo con el que cuidó cada escena.
Afortunadamente, estas cualidades aparecen también en Lazo eterno, que destaca por el tiempo que Lucía de Vicente se toma
para construir escenarios, personajes y trama, y por su cuidada narrativa.
La historia tiene un
ritmo pausado, claro que cuenta
también con sus picos de emoción. De forma lenta, vamos conociendo
el mundo de nuestros protagonistas: Marina Miralles y Marcos Pessaro. Ella tiene una
vida bastante normal: trabaja como relaciones públicas en una buena empresa y
escribe libros sobre vampiros. Pero, pese a toda esa aparente normalidad,
Marina se siente demasiado atraída por los vampiros y presiente cosas no del
todo normales. Marcos se cruzará en su camino en repetidas ocasiones, de formas un tanto casuales y sospechosas,
despertando el recelo de Marina.
El tema de los vampiros ha sido abordado por muchos autores desde
diferentes puntos de vista, con lo que crear algo nuevo y completamente
diferente resulta complicado. Lucía de Vicente crea sus propios vampiros y se
toma la molestia de explicarnos por qué son como son y cómo han llegado a ser
así, aspecto que valoro mucho. La mayor originalidad de estos vampiros está,
para mí, en su origen, en su jerarquía y en presencia en el mundo.
Tanto Marcos como Marina son personajes de fuerte temperamento. Ella es una mujer de su tiempo,
trabajadora e independiente; disfruta escribiendo y saliendo con sus amigos,
pero esa obsesión que tiene por los vampiros la va a meter en graves problemas.
Marina es también una mujer inocente e impetuosa, pone mucha pasión en lo que
dice y en lo que hace, lo que la lleva, en ciertas ocasiones, a hablar sin pensar.
En algunas partes de la novela se advierten ciertas contradicciones en ella:
pese a tener tanto carácter parece plegarse con demasiada facilidad ante las
órdenes de ciertas esferas del mundo vampírico.
Marcos es un personaje menos accesible que Marina. Tiene muy
interiorizada la jerarquía de su mundo, lo que le hace pecar de rígido en buena
parte de la novela. Dada su avanzada edad, tiene un carácter muy sólido, sabe
lo que quiere y no se deja engatusar con facilidad. Marina será la encargada de
reblandecer su coraza, pero no os equivoquéis, este hombre no se va a
transformar, no va a dejar de ser el hombre que es (rígido, serio y mandón),
pero si aprenderá a compatibilizar dos facetas: la del hombre con mucho poder y
responsabilidades encima y la del hombre comprometido con una mujer.
La historia no es excesivamente dulzona, tiene sus
partes románticas, por supuesto, pero la trama no solo se basa en la relación
amorosa de los protagonistas y la acción tiene también su hueco en la novela. Ambas partes, la romántica y la acción, se desarrollan con calma, los lazos entre los protagonistas aparecen con el tiempo y de una forma verosímil, y lo mismo ocurre con la acción, que flojea, eso sí, en su resolución.
La novela se centra casi exclusivamente en los protagonistas, pero
también aparecen algunos secundarios que enriquecen, o mejor dicho, podrían
haber enriquecido mucho más la trama. Hablo de Rúbem, Máster Supremo de los
vampiros, muy presente en la trama, pero de una forma un tanto superficial y al
que podría haberse sacado mucho más partido; y de Lucas Rivero y Belén Peláez,
el primero, subordinado de Marcos y la segunda, mejor amiga de Marina, una pareja
de la que me esperaba más presencia y cuya historia me ha dejado con la miel en
los labios.
Lazo eterno es una novela que destaca por su prosa y el mundo vampírico que presenta.


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