Liz Carlyle/ R. Histórico/ Titania
Royden Napier, barón de Saint-Bryce, es un hombre alto, moreno e implacable… y está a la caza de una peligrosa belleza… La víspera de su huida al Continente, la hermosa y audaz Lisette Colburne acepta una propuesta que no se atreve a rechazar: hacerse pasar por la futura esposa de Royden Napier, el hombre de ojos acerados, y ayudarle a resolver su caso más peligroso. Pronto Lisette se ve inmersa en un peligro aún mayor: el de perder su corazón en manos del único hombre que tiene el poder de destruirla. Repudiado por su aristocrática familia, el enigmático Napier se ha ganado una reputación como el inspector de policía más implacable. Se ha prometido llevar a Lisette ante la justicia, pero con cada beso prohibido y cada tentadora caricia, cada vez está menos convencido de su culpabilidad… y más seguro de que Lisette tiene que ser suya. Pero cuando el peligro por la toque, ¿podrá salvarla?
Liz Carlyle se ha convertido en una de las grandes apuestas de Titania. En los últimos años he leído un buen puñado de novelas suyas, sé que esperarme y me atrevo a calificarla como una autora de tintes clásicos que se decanta por los ritmos lentos y las tramas que combinan romance con una trama paralela de suspense. En lluminada por la luna, su última publicación y el cuarto libro de la Sociedad de St. James, la autora ha logrado sorprenderme. Me ha ofrecido una trama más compleja y seria de lo que me esperaba, con una parte de suspense muy atractiva y una variedad de tonos de grises que me ha parecido muy realista.
Royden Napier, barón de Saint-Bryce, también conocido como Roy el Desalmado, es un hombre implacable, fiel a sus principios y devoto de su profesión. La vida no ha sido suave con él, de ahí que se haya ganado una reputación que le precede y a muchos asusta. En su camino se cruzará una joven belleza, Lisette, que despertará todas sus alarmas: ¿acaso se esconde tras esa cara bonita y esa mente ágil una asesina en busca de venganza? Lisette perdió a su padre y a su hermana por las malas artes de un hombre, y ahora ha regresado a Inglaterra para hacer justicia, solo que las cosas no salen tal y como ella esperaba y su camino se verá irremediablemente uno al del inspector Napier, que no se fía de ella.
Desde el primer momento me llamó la atención la complejidad que le ha otorgado Liz a sus dos protagonistas. Son personajes complicados y llenos de capas, huyen de la vacua idealización y entre ellos se establece desde el primer momento una puja marcada por la desconfianza y la tensión sexual. Lisette es tenaz, inteligente, despiadada, valiente, temeraria, camaleónica e implacable. La vida la ha curtido y pese a su juventud es una mujer sabia y resistente. A su lado tiene un hombre que la iguala, y para mí está la clave del éxito de la historia: la igualdad entre la pareja es real, se completan, son afines. La vida ha dejado en ellos un rastro que les hace muy compatibles y que les acerca como nada más podría haberlo hecho. A pesar de todo lo que les separa, el lector es consciente de que son el uno para el otro y de que entre ellos hay una afinidad que es sinónimo de esperanza y felicidad.
De todos los libros que he leído de la autora hasta el momento, este me parece el más serio, completo y trabajado. La historia va más allá del romance y, a pesar de que estos cálidos sentimientos están ahí, la realidad y oscuridad de la trama son siempre perceptibles. El romance ocupa el lugar que le corresponde y nos ofrece deliciosos momentos (el nacimiento de la confianza, los problemas basados en las inseguridades y los miedos...), pero el suspense no se deja de lado y las diferentes piezas acaban por tomar forma al final. Este suspense es capaz de engancharte, está bien desarrollado y concluido (algo en lo que más de una vez ha fallado la autora).
La historia tiene un ritmo lento, y aunque no se trata de una lectura densa, tampoco es uno de esos libros que devoras en una tarde. Me sigue gustando el estilo de la autora, muy prolijo en adjetivos, y esa calma que tiene para contarnos su historia.
Iluminada por la luna es una buena novela romántica, clásica en muchos aspectos, pero bien narrada y desarrollada.

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