El puerto
Autora: Francesca Brill Género: Narrativa
Editorial: Alevosía ISBN: 978-84-15608-45-5
Discurre en Hong Kong el verano de 1940, y a la joven norteamericana Stevie Steiber, mordaz cronista de sociedad que anhela ser tomada en serio como escritora, la guerra que asola Europa le parece increíblemente lejana. El comandante Harry Field, encomendado por el Gobierno de Su Majestad para informar sobre las actividades sospechosas en el seno de la colonia, comienza a investigar a la hermosa periodista y se irá sintiendo irremisiblemente fascinado por ella. Mientras la decadente y acomodada colonia británica permanece ajena al cataclismo que se avecina, Harry y Stevie se ven arrastrados a una intensa historia de amor que pronto se verá puesta a prueba por la brutal invasión japonesa de la isla.
¿Qué sacrificarán para permanecer vivos, y hasta dónde llegarán para protegerse mutuamente?
Stevie es una norteamericana afincada en Hong Kong que se gana la vida
escribiendo artículos de sociedad para su posterior publicación en Estados
Unidos. Hastiada de este empleo, lo que en realidad anhela es escribir un libro
sobre las hermanas Soong, que la granjee un mayor reconocimiento y que permita
que el mundo la contemple como una escritora seria. Gracias a las buenas
conexiones de Jishang, su novio/amante/amigo chino, podrá moverse por las altas
esferas de la sociedad. La vida de Stevie cambiará sin que ella se dé cuenta
cuando conozca a Harry, un espía británico por el que sentirá una atracción
inmediata. Pero, lamentablemente, su historia se verá enturbiada por la Segunda
Guerra Mundial, que al principio parecía un conflicto ajeno a ellos, instalado
en tierras lejanas, pero que pronto se convertirá en una terrible realidad.
La novela tiene tres partes claramente diferenciadas. En la primera parte
se narra la vida en el Hong Kong de 1940 antes del estallido bélico, mostrando
así una sociedad que vivía de forma despreocupada, ajena al horror que asolaba
Europa. En la segunda parte, vivimos de lleno lo que la guerra supone para la
población, poniendo especial atención a la brutalidad de la invasión japonesa.
La última parte narra lo que ocurre después de la guerra, cuando heridas siguen
sin curar.
Stevie es una mujer difícil, transgresora, independiente, desinhibida y
dura, que valora por encima de todo su libertad. Es también cínica, exasperante
y de lengua afilada. Posee una visión del amor bastante deteriorada,
entendiéndolo como una prisión, algo que te constriñe, te limita y te hiere.
Reconozco que al principio me costó conectar con ella, me costaba entender su
forma de ser (a pesar de admirarla por querer ser diferente y no seguir las
normas sociales), me resultaba demasiado fría, cínica y egoísta. Pero, con el
transcurso de las páginas, y, sobre todo, a raíz de su relación con Harry, se
produce en ella un asombroso cambio, que no la hace perder su esencia, pero sí
madurar y ser más generosa.
El puerto no es una novela romántica al uso, aunque
es cierto que el componente romántico es vital para la historia y le da
verdadera fuerza a la trama. La atracción entre Harry y Stevie es instantánea, pero son
demasiadas las barreras que los separan y, en consecuencia, su relación será
problemática. Stevie
tiene demasiados fantasmas y es demasiado independiente como para aceptar una
relación romántica tradicional, valora su libertad más que nada en el mundo y
el amor supone para ella la pérdida de su ansiada libertad. Si a esto le
sumamos todo lo que el conflicto bélico supone para la pareja, podéis
imaginaros la tensión y la intensidad de esta relación.
La novela cuenta además con un buen abanico de
personajes secundarios: Lily, familiar de Jishang y con quien Stevie forjará
una vital amistad, Chen, hermano de Lily y con ideas política muy claras,
Declan, periodista y amigo de Stevie, y Takeda, el mejor amigo y casi hermano de
Harry, son algunos de los persnajes más destacados y que nos permiten tener una
visión mucho más amplia y profunda del periodo histórico en el que nos sitúa la
historia.
Siempre me han interesado las novelas ambientadas
en la Segunda Guerra Mundial, especialmente después de leer la fabulosa historia
de Tatiana y Alexander, pero esta es la primera que me sitúa en la zona
asiática y no en la Europea, y el cambio me ha resultado refrescante e
interesante.
La autora posee una narrativa ágil y cuidada,
plagada de detalles y con bastante habilidad en las descripciones, que sin resultar
pesadas, ofrecen una visión realista y muy visual del contexto. Eso sí, creo
que la autora ha hecho cortes abruptos en ciertas escenas.
