Autores: Abigail Gibbs Género: Juvenil
Editorial: Planeta ISBN: 978-84-08-11535-9
«Antes de que pudiera decir una sola palabra más, Kaspar me empujó contra la pared y comenzó a recorrerme el cuello con los labios. Se le agitó la respiración y sentí su fuerza, su poder, su hambre. Su aliento no me calentó la piel como lo habría hecho el de cualquier otra persona, sino que me dejó helada y provocó que un escalofrío me recorriera los hombros y los brazos. Sentí que mi corazón latía de manera irregular, tan frenéticamente que las venas de mis muñecas pugnaban por atravesarme la piel.»
Un momento puede cambiar tu vida para siempre. ¿Estás preparado?
Que nunca amanezca es uno de esos libros polémicos que generan opiniones
completamente encontradas. ¿La razón? Sus protagonistas. Kaspar y Violet son
personajes con características muy marcadas, que actúan de una forma un tanto
desconcertante y que no sea andan con medias tintas, lo mismo que su autora,
Abigail Gibbs. Esta novela me entró por los ojos (no me negaréis que cubierta es
bonita -aunque poco ajustada a las características de la protagonista-) y decidí
investigar un poco más sobre ella. Mi sorpresa fue considerable cuando en GR me
encontré con opiniones tan dispares, como ya ha pasado con otros libros (Beautiful
disaster y El chico malo). No las tenía todas conmigo, no estaba segura de que
el libro pudiera gustarme, pero decidí arriesgarme. Y… sacad vuestras propias
conclusiones.
Violet, de diecisiete años, está a la una de la madrugada en Trafalgar
Square, sola, vestida de fiesta y rodeada de borrachos, esperando a su amiga
Ruby (quien probablemente no acuda a la cita por estar enrollándose con un tío).
En lugar de salir pitando de allí, se queda esperando y, mala suerte, presencia
el asesinato de treinta personas por parte de unas extrañas criaturas con sed
de sangre. Sí, vampiros. Kaspar, el jefe de grupo, no la mata, sino que se la
lleva con ellos y la convierte en su rehén (Violet es hija de un alto cargo del
gobierno). Violet vivirá un auténtico cautiverio, el mundo, tal y como le
conoce hasta ahora, cambiará para ella, descubrirá la existencia de los
vampiros y vivirá en carne propia su crueldad.
Desde los primeros capítulos, he sentido que a la historia le faltaba solidez, que la autora se dejaba cosas en
el aire, creaba ciertas tramas, pero luego se olvida de ellas y que había cosas
que no tenían explicaciones coherentes. Creo que la trama tiene potencial, se manejan ciertas ideas sobre los
vampiros que me han gustado, pero creo que la autora no ha sabido sacarles todo
su partido. Se ha centrado demasiado en el cautiverio de Violet (líos amorosos
y problemas de adaptación incluidos) y ha
dejado de lado la parte de acción y suspense, relegándolas a los últimos
capítulos de la novela, donde comienzan a desarrollarse ciertas ideas de la autora que pueden dar mucho juego. Además, me ha parecido un libro excesivamente largo para lo que en él sucede. Sin duda,
necesita un buen recorte de páginas, eliminar escenas que no aportan nada y
detalles superfluos, para dejar paso a lo verdaderamente importante.
El principal problema que he tenido con este libro
han sido sus protagonistas. No he
logrado conectar con ellos y no me han gustado ni su forma de ser ni de actuar.
Empecemos con Violet. La chica tiene
carácter y una lengua afilada, es muy inconsciente, descarada y no sabe cuidar de
sí misma (a las pruebas me remito); pero su
fuerza se desinfla, en un momento le planta cara a Kaspar y al siguiente ha
cedido y se deja mangonear. Es incoherente y no sabe lo que quiere. Y luego está Kaspar, arrogante, engreído, cruel,
incomprensible, mimado y malvado. Tiene momentos intolerables, actitudes y
expresiones que no le consiento por mucho que sea un vampiro y lo haya pasado
muy mal. No me gusta que recurra a la violencia para salirse siempre con la
suya. No es la primera vez que un protagonista me cae mal en la primera parte
del libro, pero suele cambiar y no ser tan cruel y brusco, pero Kaspar es quien
es, de principio a final, y no me ha gustado.
La relación entre Kaspar y Violet no se desarrolla de forma
instantánea, no hay amor a primera vista, ni flores ni corazoncitos. La suya es
una relación difícil y extraña, marcada por el carácter de ambos, pero sobre
todo por el de él. Lo que sí es su relación es pasional. La autora no tiene
pelos en la lengua para hablar de sexo, lo hace con mucha naturalidad y buen gusto. A esta relación le falta madurar, está aún en pañales. Creo que no tienen muy definido
lo que son y lo que quieren como pareja, necesitan pasar tiempo juntos y que ambos,
especialmente él, cambie.
Kaspar y Violet están acompañados por un buen puñado de personajes
secundarios, todos ellos vampiros, a los que la autora usa a su antojo
(aparecen y desaparecen con brusquedad). Me hubiera gustado que hubiera no
hubiera echado mano de tantos tópicos para construirlos (hablo, por ejemplo de
Fabian y Lyla). De todos ellos me quedo con Thyme, la hermana menor de Kaspar,
un personaje un tanto ambiguo que me ha proporcionado momentos agradables.
No sé muy bien si esta historia es juvenil o pertenece a un subgénero
que está tan de moda últimamente, el young adult. Y no lo digo solo por el tema
del sexo (que no es para escandalizarse a pesar de los hormonados que están los
personajes), sino por la violencia que el libro contiene. Los vampiros de Abigail
Gibbs no son unos santos, la violencia
forma parte de su naturaleza y hacen gala de ello en varias ocasiones. Se alimentan de humanos y les matan, está en su naturaleza, ellos son los depredadores y los humanos las presas. Me ha gustado que la autora no haya pretendido santificar a sus criaturas y que haya sabido imprimirles un carácter duro.
La pluma de Abigail es sencilla, directa y sin florituras. La novela
está narrada en primera persona por el punto de vista de ambos protagonistas,
aunque domina la narración de Violet, pues los capítulos en los que Kaspar nos
deja saber lo que siente son menos abundantes y mucho más breves. A pesar de no tener un ritmo excesivamente ágil, la novela se lee sin problemas y resulta entretenida.
En definitiva, Que nunca amanezca es un libro con una trama interesante que no se ha sabido aprovechar y que ha quedado eclipsada por unos protagonistas que no me han gustado. ¿Mejorará en su continuación?


