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Reseña: Siempre te encontraré

26 diciembre 2014

Megan Maxwell/ R. Histórico/ Esencia
El laird Kieran O’Hara y sus guerreros son atacados por unos villanos mientras pernoctan en el bosque cercano al castillo de Caerlaveroch, pero una misteriosa banda de encapuchados, liderados por una mujer a la que los aldeanos llaman «Hada», consigue salvarlos.
Angela es la menor de las hijas del laird Kubrat Ferguson. Todo el mundo cree que es una muchacha débil, temerosa de los caballos y que tiembla ante el acero. Cuando Kieran la conoce, la actitud tímida de la joven, su torpeza y su sentido del pudor ante su caballerosidad y galantería llaman su atención, sin saber que aquélla es la encapuchada a la que anda buscando.
Juntos conseguirán desenmascarar al codicioso cuñado de Angela, Cedric Steward, quien ha tramado un plan terrible que cambiará para siempre el futuro de los habitantes del castillo de Caerlaveroch. Una historia vibrante, con unos personajes que te enamorarán y te harán sonreír mientras disfrutas de sus andanzas por las Highlands escocesas.
¿Os gusta Megan Maxwell? Si es así, creo que acabaréis satisfechos con esta novela ya que contiene muchos de los elementos que definen a la autora: mujeres guerreras y con personalidades marcadas y extremas (¿por qué tanta necesidad de gritar?), hombretones que van de duros pero que ante la fuerza de sus mujeres no tienen otra que cosa que hacer más que callarse, un ritmo ágil, una trama ligera y un estilo coloquial. Siempre te encontraré es una novela ligera y sencilla, enmarcada en un periodo histórico atractivo, pero poco apegada a la realidad, con comportamientos femeninos que no se toleraban en aquella época y con expresiones propias de nuestro tiempo. De esta forma, el escenario pasa a entenderse como un medio necesario para abrir la puerta a las aventuras que vivirán los protagonistas, pero no como un elemento en sí mismo, capaz de interesarte por su valor histórico. Creo que la autora sabe que es una época que despierta el interés de muchos lectores, de ahí que lo escoja como escenario y traslade su trama, más propia del presente en estilo, expresiones y comportamientos, a ese momento.

El laird Kieran O’Hara es atacado por unos salteadores de caminos y gracias a la intervención de una misteriosa mujer, apodada Hada, y su cuadrilla, se librarán de un mal mayor. Kieran, hipnotizado por esa valerosa mujer, caerá presa de su hechizo, a la vez que conoce a Ángela, la tímida y apocada de un laird venido a menos tras la muerte de su esposa y sus hijos pequeños. ¿Cuál de estas dos mujeres conquistará su corazón?

La novela es una lectura ligera que repite estructuras ya empleadas en el género y por la propia autora. La parte de aventuras está muy marcada, solo que en este caso gran parte del protagonismo se le llevan las mujeres, que tienen el mismo coraje y arrojo que los hombres, y la parte romántica destaca por sus altas dosis de azúcar. Como decía antes, la novela se lee sin problemas y de forma rápida, aunque le sobran muchas páginas (hay muchas escenas que no aportan absolutamente nada) y los forzados comportamientos de los personajes me han desconcertado en más de una ocasión.

Megan tiene un tono muy peculiar, emplea la exageración y el humor como medio para conectar y entretener al lector, crea personajes femeninos que se alejan de las típicas damiselas en apuros, las dota de genio -en exceso- y de fuerza, y las convierte en las verdaderas protagonistas de sus historias. En Siempre te encontraré nos ofrece todo esto, una historia que lleva su sello, pero que a mí no me ha convencido.

Reseña: Melocotón loco

23 enero 2014

Melocotón loco
Autora: Megan Maxwell       Género: Chick-lit
Editorial: Esencia                ISBN: 978-84-08-03906-8
Ana y Nekane regentan un estudio de fotografía en el casco antiguo de Madrid. Un día se declara un incendio en su edificio y, aunque están acostumbradas a trabajar con modelos
de lo más glamurosos, no pueden dejar de sorprenderse ante aquellos valerosos «machomanes» vestidos de azul que no se preocupan porque su pelo se encrespe ni sus manos se ensucien. Cuando el objetivo de la cámara de Ana se centra en Rodrigo, su corazón le indica que ya nada volverá a ser igual. Él se da cuenta de la forma embobada en que lo está mirando y, a pesar de que no le gusta, inician una extraña amistad. Todo se complica cuando Ana descubre que está embarazada y Nekane la anima a que cumpla su fantasía sexual con el bombero antes de que la barriga, las estrías y los vómitos matinales se manifiesten y lo espanten. Pero una mentira de Ana a sus padres ocasionará un sinfín de enredos y situaciones alucinantes que a Rodrigo lo dejarán sin habla.
Megan Maxwell está disfrutando de lo que para muchos escritores es un sueño: publica novela tras novela, todas con una buena acogida, y, sobre todo, ha conseguido crearse un público. En Melocotón loco, su última novela, nos ofrece una historia entretenida y divertida, fácil de leer –como todos sus libros– y con el sello de autenticidad Maxwell, esto es, una novela en donde las mujeres, fuertes y luchadoras, aunque también histéricas, son las auténticas protagonistas, donde la historia de amor tiene un corte cinematográfico y se mezcla con la comedia, y, sobre todo, con el estilo inconfundible de la autora, desenfadado y muy campechano. No es una novela innovadora, sigue la fórmula antes empleada por la autora, pero entretiene.

Ana conoce a su media naranja de una forma un tanto peculiar: mientras está haciendo una sesión de fotos a unas modelos guapísimas, un bombero llama a su puerta informándola de que deben desalojar el edificio, hay un incendio en el piso de su amiga y vecina Encarna. Afortunadamente, el incendio no es grave, y en la calle, bomberos y modelos comienzan a tontear y quedan para cenar todos juntos una noche. Ana y su amiga Nekane también son invitadas a la cena, aunque de rebote, y cada una de ellas posa sus ojos en un atractivo bombero, pero su suerte es diferente, Nekane triunfa y Ana se queda con las ganas. Rodrigo, en quien ha puesto los ojos, no se fija en ella como mujer, sino como amiga. A partir de aquí comienza una historia que es retrato de lo cotidiano, del día a día de Ana, y que aborda temas como, el amor –evidentemente–, la amistad, la familia desde el punto de vista fresco que caracteriza a la autora, sin olvidar esa vena dramática que marca tanto sus historias y que en ocasiones me parece exagerada y poco realista.

Se nota que el objetivo de la novela es entretener a los lectores, hacerles pasar un buen rato con una novela que no será inolvidable, pero que les hará desconectar de la realidad. La autora aborda algunos temas interesantes relacionados con la familia y las relaciones sentimentales, pero no ahonda demasiado en ellos y los deja en un plano superficial. La relación entre Ana y Rodrigo se parece un poco al juego del gato y el ratón, la pareja no está sincronizada para nada, y a pesar de que entre ellos hay una potente química sexual, sus sentimientos caminan por otros derroteros y a destiempo. Ese amor no correspondido ha sabido emocionarme, y también me ha gustado que Ana no se hundiera, luchara por salir adelante y ser feliz, por no mostrar su debilidad, haciéndolo a su manera. Esa parte de su actitud, su lado más luchador y orgulloso, me ha convencido, aunque luego ha habido momentos de puro histerismo que me han hecho poner los ojos en blanco y sentir la necesidad de gritarle decirle un par de cosas. Sin duda, no es un personaje sencillo, tiene un carácter demasiado dramático y carece de pelos en la lengua, una combinación explosiva y desquiciante por momentos. Rodrigo me ha gustado mucho más, es más calmado y normal, aunque sigue sin ser perfecto (su lado ligón me ha disgustado en algunos momentos, aunque en otros me ha derretido con su ternura). Me ha gustado su carácter, ha sabido poner en su lugar a Ana y no seguirla el juego en todas sus locuras.

La historia tiene un ritmo ágil y se lee sin ninguna dificultad. Se encadenan escenas con mucha rapidez, los personajes secundarios son resultones aunque un pelín empalagosos y la trama alterna momentos realistas con otros que dramáticos y exagerados que no resultan demasiado creíbles.

Creo que Melocotón loco colmará las expectativas de sus seguidores, pues tiene el sello de identidad de la autora y es una novela sencilla y entretenida. Su estilo vuelve a ser demasiado coloquial y el comportamiento de sus personajes infantil y exagerado.

Reseña: Casi una novela

11 febrero 2013

Casi una novela
Autora: Megan Maxwell       Género: R. Chick-lit
Editorial: Versátil               ISBN: 978-84-92929-82-5
Rebeca ha vivido una vida solitaria desde que sufrió un último desengaño. La irrupción de Pizza, una encantadora perrita que se encuentra sola y abandonada, dará un giro a su vida inesperado. Pizza, una cazadora de piel y una niña encantadora, se encargarán de que el destino de Rebeca cambie radicalmente. Cuando conozca al sexy y archiconocido piloto de moto GP Paul Stone perderá el miedo a vivir que le impedía tomar las riendas de su vida.
No me resulta especialmente agradable hacer una reseña tan negativa como la que vais a leer a continuación. Lo que sigue es mi opinión personal sobre la novela, una opinión que por lo que he podido leer es diferente a la de otros.

Casi una novela tenía la apariencia de ser una novela entretenida, divertida y con el toque Megan Maxwell. Le eché el ojo hace mucho tiempo, cuando me enteré que iba a ser publicada por El Maquinista, cosa que no ocurrió porque la editorial cerró. Así que me lleve una grata sorpresa al ver que iba a ser publicado por Versátil. Siento que decir que la novela no me ha gustado, que no ha cumplido con mis modestas expectativas y que ha habido momentos en los que he pensado en dejarla.

Antes de señalar todo aquello que no me ha gustado quiero resaltar aquello que sí lo ha hecho. Hay algunas pequeñas cosas que he podido rescatar. Me ha encantado Pizza, la traviesa perrita de Rebeca, un animal de lo más listo y que es uno de los grandes apoyos de su dueña. También me ha gustado el intento de Megan por crear una novela que tenga algo más de romance, un trama de suspense, a pesar de que no haya sido bien desarrollada.

Ahora vamos con lo negativo. La novela está repleta de saltos temporales que no acabo de comprender. Los días, las semanas y los meses pasan sin orden ninguno, siendo muy habitual que de capítulo a capítulo pasen varias semanas. Con estos incomprensibles saltos temporales, el lector se pierde un montón de momentos importantes de la novela, sobre todo en lo que concierne a la relación entre los protagonistas, momentos que se mencionan de pasada. Todo esto hace que la novela se vuelva superficial, no se profundiza en las escenas, simplemente se mencionan, se narran, pero no hay una vivencia directa de todo ello. Creo que esto es un fallo bastante grave, siento que a la historia le han faltado páginas, explicaciones, momentos, conversaciones… que  hubieran servido para crear un libro más rico y profundo y para conocer más a los protagonistas.

Otro de los grandes problemas de la novela son sus diálogos: planos, sencillos y predecibles. No tenían chicha, nada divertido, no eran chispeantes, profundos, divertidos, entretenidos… Me han resultado tremendamente grises.

A pesar de que el elemento principal de la novela es el romance entre Rebeca y Paul, se entremezclan en el desarrollo de la novela otras pequeñas tramas, que, en mi opinión, aparecen y desaparecen cuando a la autora le vienen bien. Pero es que, además, todo se soluciona con demasiada facilidad y faltan muchas explicaciones. Esta precipitación es también extensible al final de la novela, donde, en pocas páginas, todo se soluciona de una forma poco creíble. ¿Por qué no haber invertido ahí unas cuentas páginas más? Me gustan las explicaciones, que los personajes pongan las verdades sobre la mesa y me ha chocado bastante que los protagonistas se olviden de todo (enfados, secretos, malas palabras...) en medio minuto, no me parece nada creíble.

Vamos con otro de los grandes escollos del libro: sus protagonistas. He terminado el libro y para mí Paul y Rebeca son un par de desconocidos, me he sentido completamente ajena a ellos. Probablemente esto esté relacionado con la poca profundidad del libro. Al no ahondarse en las escenas, los personajes quedan desdibujados, especialmente él. Los secundarios tampoco han sido de mi agrado, no me han convencido, me han parecido excesivamente dramáticos y demasiado ideales en algunos momentos.

No soy una gran fan de las escenas de cama. No es la parte más importante de la historia, pero, si las hay, les exijo un mínimo de calidad. Las escenas sexuales de libro, escasas, me han resultado flojísimas, aburridas y nada excitantes.

Lo mires por donde lo mires, a este libro le falta humor. La autora se caracteriza por esa chispa de diversión que te arranca alguna que otra sonrisa.  Y no he encontrado esa chispa. Megan no destaca por su pluma, demasiado sencilla y coloquial, pero si suele crear tramas que enganchan. En este caso no ha sido así, la historia me parece superficial y precipitada y los personajes demasiado fácilmente olvidables.

Casi una novela no ha sido un libro de mi agrado, pero sí lo fueron Te esperaré toda mi vida y Llámame bombón. Cuestión de gustos, por supuesto.

Reseña: Te esperaré toda mi vida

24 agosto 2012


Te esperaré toda mi vida
Autora: Megan Maxwell
Editorial: Eride Ediciones, Letra eNe
ISBN: 978-84-15425-64-9
Sinopsis:

¿Qué ocurriría si una mujer de siglo XXI, como tú, viajara en el tiempo al siglo XVII?
Averígualo sumergiéndote en las páginas de esta novela de la mano de Montse y sus dos amigas, Julia y Juana; unas españolas afincadas en Londres.
Una rifa, un premio, un viaje, una ciudad: Edimburgo. Tierra de leyendas y escoceses.
Allí, en aquel momento, en aquel lugar, ocurrirá algo que cambiará para siempre la vida de la protagonista y sus amigas.
¿Quieres saber qué pasa? ¿Te apetece sonreír y divertirte? ¿Deseas enamorarte?
Entonces, no tienes más remedio que abrir el libro y ponerte cómoda.

Hasta ahora, debía ser de las pocas personas que no había leído nada de Megan Maxwell. Mi primera impresión con ella ha sido positiva, me he encontrado con una historia divertida en la que se mezcla la magia con el realismo, con unos personajes femeninos que destacan por su fuerza y nobleza, y con un estilo sencillo a la par que directo y fluido.

Montse, Julia y Juana, inseparables amigas, están de vacaciones por Escocia, donde se encontrarán a Érika La Escocesa, una bruja que Montse conoció cuando era una  niña y que siempre le dijo que su futuro y su felicidad estaban en su pasado. Érika le dará a Montse la oportunidad de pedir tres deseos, pero Montse solo podrá pedir dos, y que la llevarán a ella y a sus dos amigas a la Escocia del siglo XVII y a los brazos de un hombre insoportable: Declan Carmichael, Duque de Wemyss.

Me han encantado Montse y sus amigas, Julia y Juana, todas ellas españolas que han ido a parar a Londres por distintos motivos. Son mujeres fuertes, decididas, valientes y nobles, que se quieren y respetan mucho a sí mismas como para que cualquiera las pisotee. Tienen una amistad preciosa que las hace comunicarse casi sin palabras, lo dan todos las unas por las otras y tienen un carácter muy desenfadado y divertido que las hace tomarse todo con humor. Es curioso ver como tres mujeres tan diferentes (Montse tiene un pasado difícil y nada de suerte en el amor, Juana es una canaria divertida y cariñosa que va en busca del amor y Julia, unos años mayor que las otras dos, está casada y quiere con locura a su marido, “su Pepe”) se complementan tan bien y crean una historia tan fresca y divertida (a pesar de que en ocasiones caigan en tópicos y reaccionen de forma extrema). Sinceramente, creo que en este caso las mujeres se comen a los hombres y los personajes femeninos son mucho más atractivos y divertidos.

Montse destaca por su testarudez y fortaleza, nunca lo ha tenido fácil en la vida, y todo lo que tiene lo ha logrado a base de esfuerzos y sacrificios, pero a pesar de ello no pierde la esperanza, la frescura y su buen corazón. Por su parte, Declan se nos presenta como un hombre arrogante y permanentemente enfadado, no sonríe nunca y sus modales están algo oxidados. El choque entre Montse y Declan está asegurado, desde el principio no se soportan, y gran parte de la culpa la tendrá él, tosco,  aunque Montse no se quedará atrás y le rebatirá como una mujer del siglo XXI y no del siglo XVII (la sumisión no está hecha para ella).

En la historia de amor entre Montse y Declan me ha faltado algo, cierta intensidad. El cambio de él me parece demasiado brusco. Me ha gustado bastante más la historia de amor entre Juana y Alaisthar (amigo de Declan) a pesar de estar menos desarrollada.

He echado en falta que se profundizara más en el contexto y que las chicas tuvieran más problemas para adaptarse, es decir, viajar al pasado no es algo que se acepte fácilmente (tampoco adaptarse a la vida en otro tiempo), pero Montse y sus amigas parecen hacerlo sin problemas.

Los personajes secundarios son todo un acierto: ayudan a contextualizar la novela, permiten que nuestras protagonistas nos muestren como son y nos regalan momentos divertidos.

Creo que el final es demasiado precipitado. No hubieran estado de más algunas páginas más que permitieran cerrar la historia con calma y con más detalles.
En conclusión, Te esperaré toda mi vida es una historia que derrocha desparpajo y naturalidad, y que te hará pasar un rato entretenido.

Quiero leer (1): Casi una novela

19 octubre 2011


Tiene pinta de ser una historia divertida, tierna y suave, lo ideal para pasar una tarde tranquila. ¿Estaré en lo cierto? ¿Qué os parece?