Lola P. Nieva · R. Histórico · Esencia
Los tres nombres del lobo causó sensación. Dada su llamativa fama decidí aventurarme con él a pesar de que no había llamado demasiado su atención, si a tanta gente le había enamorado, ¿por qué no iba a ser yo la siguiente? Su lectura me decepcionó,me pareció una novela entretenida (aunque con demasiadas cosas desagradables y una protagonista demasiado voluble), pero carente de la magia que había encandilado a tantos lectores. Entonces, ¿cómo es que me animado a leer su continuación, Tras las huellas del lobo? Principalmente porque arrastro una mala racha lectora desde hace meses y en una búsqueda incansable por encontrar un título que me volviera a reactivar se me ocurrió este. Mis sensaciones han sido parecidas a las del primer título, con la salvedad de que ya conozco el estilo de la autora y me ha sido más sencillo intuir por donde iba a transcurrir la historia.
Tras su reencuentro, Gunnar y Freya disfrutan de su apasionado amor en la época actual. Rodeados de amigos, celebran su primer aniversario de boda. Sin embargo, durante la fiesta, un trágico suceso despertará a los demonios del pasado para arrastrarlos de nuevo al siglo IX.Gunnar se ha convertido en un temible Berseker, un fiero guerrero atrapado en las ambiciosas mañas del taimado rey Halfdan Svarte el Negro. Freya deberá liberarlo enfrentándose a peligrosas intrigas, a la maldad de sus enemigos y a la crueldad de los dioses, empeñados en separarlos. Y es en el pasado donde Gunnar y Freya encontrarán respuestas a su presente, donde tendrán que demostrar la fuerza de su amor. Juntos deberán liberar al implacable lobo que ahora los gobierna y que ha dejado una indeleble huella en sus corazones.
Vamos a hablar de cosas positivas de la novela. Me ha encantado el inicio de la historia, tan romántico y tierno, un ejemplo de felicidad conyugal, de amor en estado puro y el vislumbre de un futuro radiante y apasionado. La fuerza y el amor de Gunnar brillan en esos primeros compases y también al final de la historia, dándonos algo que tanto nos gusta del personaje. La trama está repleta de aventuras y giros, acompañados de todo tipo de desgracias, y parece que el ansiado final feliz y la paz nunca van a llegar para la pareja. La autora tiene un estilo cuidado, no tiene prisa por acabar sus escenas, no se precipita y emplea las páginas que considera oportunas para dejar claro lo que quiere expresar. Cuida mucho la ambientación y logra meterte en escena.
Ahora le toca el turno a todos aquellos elementos, giros y decisiones que no me han gustado. Creo que la historia está demasiado centrada en Freya, perdemos de vista a Gunnar y se le echa mucho el falta. Freya me ha exasperado con su perfección, que todos los hombres caigan rendidos a sus pies y que hagan todo tipo de locuras por estar con ella me ha parecido irreal y exagerado. El personaje me ha llegado a hartar y me ha enfadado en más ocasiones de las que me hubiera gustado. Para mi gusto, en la trama hay un exceso de dramatismo, la autora quiere elevar tanto el clímax de su historia que el resultado son momentos artificiales que no me han llegado. A los personajes no les ocurren más que desgracias y el lector se desespera porque está bien que en las historias haya obstáculos, pero cuando estos suponen todo el camino y son tan exagerados, uno se cansa. La autora no se ha reinventado demasiado en este libro, ha seguido con el patrón del primero, aventuras, batallas y dramas siempre en torno a Freya.
No puedo decir que mi lectura de Tras las huellas del lobo no haya merecido la pena, pero sí que me esperaba más,o en este caso menor Freya y menos drama y más Gunnar.
