Autora: Begoña Oro Pradera Género: Juvenil
Editorial: SM ISBN: 9788467551907
¿Te has preguntado alguna vez qué quedará de ti cuando ya no estés? Clara sí. Justo cuando está al borde de la piscina. Y tiene dos opciones: tirarse de cabeza cuando todo su cuerpo grita para que lo haga, o quedarse quieta tapándose las orejas con las manos.
Clara está enamorada de Lucas, el chico más atractivo que conoce, pero
él no la quiere. Así de simple. Lo que pasa es que Clara se niega a aceptar que
quien quiere que la quiera no la quiere como quiere. Así que cuando la deja,
Clara parece hundirse en una depresión (que no es más que un pequeño bache), escucha
canciones tristes en francés y hace mucho el tonto, porque el amor es lo que
tiene. Piensa en la sonrisa de Lucas, en sus ojos, en lo guapo y especial que
es… y lo único que importa es él y poder estar de nuevo a su lado (cosa difícil
porque él ya ha encontrado a otra). Y luego están Unai, el chica raro y grande
que siempre viste de negro y no para de inventarse historias para explicar la
muerte de su padre; María y Jorge, compañeros de instituto y
protagonistas de Pomelo y limón; el abuelo, que ayuda a su moñaca como puede;
la madre, que está, pero a veces no se entera de nada; y el padre, cariñosamente apodado como
Pansinsal por el abuelo. Y todos juntos son Croquetas
y wasaps, un libro habla del amor, de la ausencia, de la amistad, de la
familia, de los complejos, de los miedos, de la estupidez, de las emociones, de
las obsesiones, de la felicidad, de la pena, del egoísmo, de los errores y los
aciertos, de las nuevas oportunidades.
Y ahora os dejo con el divertidísimo booktrailer de la novela:
Hay que lanzarse de cabeza a esa piscina de felicidad, zambullirse sin miedo, perder el traje de baño, empaparse el pelo, irritarse los ojos, tragar agua, apurar hasta casi quedarse sin aire… Dame todos los daños colaterales de la felicidad, pero dame felicidad.
Begoña Oro escribe bien. Mejor dicho, escribe muy bien. Tiene un estilo
muy personal, gracioso, ágil, sencillo y complejo. Destila humor inteligente
(de ese que incluso te hace reírte de ti mismo) y construye unas metáforas
fantásticas. Lo repito: ¡qué bien escribe esta mujer! Porque sí, el argumento
de la historia es sencillo y no demasiado original, de la vida misma, pero
Begoña Oro lo toma en sus brazos, lo acuna y lo misma y nos devuelve algo
fantástico, fresco, original, divertido y honesto.
A veces, después de «te quiero», va «pues yo no». Y no hay forma de decirlo sin arrugar para siempre el corazón de alguien.
¡Qué personajes tan especiales y tan reales! Clara
es una adolescente normal y corriente, no tiene superpoderes ni es una criatura
mágica, no tendrá que enfrentarse a dragones o vampiros. Tendrá que enfrentarse
a la vida misma, a sus decisiones, a sus errores, a sus miedos, a su egoísmo… Clara
emprenderá un viaje natural que la llevará a conocerse más a sí misma, pero
también a reflexionar sobre la familia, las emociones y, sobre todo, la
ausencia. Clara es sencilla, pero se equivoca, no ve la realidad con claridad y
se deja llevar por la subjetividad. Es un personaje que te hace reír, a la que
te dan ganas de sacudir en un par de ocasiones (cuando sabes que ha metido
hasta el fondo la pata o cuando se hace daño a sí misma), pero resulta ser una buena
compañera de viaje: divertida, fresca, espontánea, real y especial (como la historia que cuenta). Y no me puedo olvidar del abuelo, ese geropunk
aficionado a las camisetas molonas, que con cada aparición me ha provocado una
sonrisa. Comparte protagonismo con Clara y a veces incluso se lo roba, pero no
es para menos.
¿Para qué no estás preparado, Lucas? ¿Para quererme?Sé que la autora se ha divertido escribiendo esta novela, es algo que he notado en cada página. Y yo también me divertido con ella, he pasado ratos divertidos, muy agradables, y otros en los que he pensado en algunas cosas (en tirarse a la piscina y en hacer mis propias croquetas, por ejemplo). Begoña Oro me ha conquistado con su historia (tierna, bonita, honesta y con mensaje), pero, sobre todo, con su estilo (personal, chispeante y fresco). ¿Qué voy a hacer ahora? Primero, comprarme un paquete de Post-its (me he quedado sin ellos después de señalar tantos párrafos) y después correr a por Pomelo y limón, porque me he quedado con más ganas de Begoña Oro.
Se ve que quererme a mí requiere preparación. Pero querer a Lucas es diferente.
Querer a Lucas es fácil. Lucas es guapo y tiene una sonrisa desarmante. Lucas es como un paquete de chicles en la caja de un supermercado.
Lo ves y lo quieres. Así, sin preparación.
Y ahora os dejo con el divertidísimo booktrailer de la novela:
