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Reseña: La mujer que vivió un año en la cama

24 mayo 2013

La mujer que vivió un año en la cama
Autora: Sue Townsend            Género: Narrativa
Editorial: Espasa                     ISBN: 978-84-670-2547-7
El día en que sus hijos, unos mellizos superdotados, se marchan a la universidad, Eva cruza la puerta de su casa y se mete en la cama en pleno día. No está enferma. No está cansada.

Y, desde luego, no tiene una aventura. Simplemente, ha llegado el momento de decir basta.

UNA HISTORIA DELIRANTE Y PROFUNDA SOBRE LO QUE SUCEDE CUANDO ALGUIEN DEJA DE SER LO QUE LOS DEMÁS DESEAN QUE SEA.
¿A quién no se le ha pasado por la cabeza alguna vez la idea de meterse a la cama y olvidarse de todo lo demás? Pues esto es, más o menos, lo que le sucede a nuestra protagonista,  Eva, que un buen día decide meterse a la cama y no salir de ella en un año. Después de que sus hijos, que con tal sólo diecisiete años ya han ingresado en la universidad,  se hayan ido de casa, se ve incapaz de continuar con la rutina, es decir, con lo que ha sido su vida desde hace unos veinte años. No ama a su marido, un tipo extraño y egoísta del que no está enamorada, y no sabe quién es ella misma. Así que se mete a la cama y se olvida del mundo, ya no hay más tareas para ella, nada de hacer la comida, barrer las hojas del porche, sacar brillo a los muebles, hacer pastelitos, lavar la ropa… Nada. No se piensa levantar de la cama y tendrán que ser los demás los que, si quieren, le lleven comida y bebida. Todo su círculo se alarma ante el comportamiento de Eva, la tachan de loca e intentan convencerla de lo que lo suyo es un claro caso de Síndrome del nido vacío, pero a ella le da lo mismo y sigue en su cama, pensando.

Con este planteamiento tan disparatado, Sue Townsend nos sumerge en una historia agridulce, que me ha hecho pensar bastante, pero que no me ha hecho reír (como reza la cubierta). Sí, el planteamiento puede resultar cómico, puede dar la impresión de que nos encontramos ante una novela divertida y ligera, pero es más bien todo lo contrario. Eva no es feliz, ha tomado todas las decisiones equivocadas y ha llegado un momento en que no es capaz de seguir con esa vida de cuento que se ha creado. Es profundamente infeliz, y en el momento en que se para a pensarlo y toma consciencia de su situación todo se desmorona. Ha dedicado su vida al cuidado de una familia que no la quiere, tiene como reyes a sus hijos y a su marido, pero se ha olvidado de ella misma y los demás también lo han hecho. La rutina, poco agradecida y absorbente, se ha apoderado de ella.
-Te dije que no te casaras con él. Tu problema es que quieres ser feliz todo el tiempo. Tienes cincuenta años. ¿No te has dado cuenta todavía de que la mayor parte del tiempo la mayoría de nosotros nos limitamos a pasar por la vida? Los días de felicidad son escasos. Y si tengo que limpiar un culo de cincuenta años, voy a sentirme muy infeliz. ¡Así que no vuelvas a pedírmelo!
La historia cuenta con situaciones absurdas, un tanto grotescas y cómicasPor ella pasan multitud de personajes, y todos aportan algo a la trama, desde Alexander, un carpintero que ayudará a Eva a colocar a su gusto su habitación,  Ruby e Yvonne, madre y suegra de Eva, dos mujeres amargadas y poco comprensivas, Poppy, amiga de los mellizos y con una moral que pongo en duda, y la lista sigue y sigue, porque Eva se convertirá en todo un icono social.

Mención especial merecen el esposo y los hijos de Eva. Él me he provocado bastante repulsión con su actitud, conformista y egoísta,  y su doble moral, y en otros momentos me ha dado pena, pues nos es más que un hombre mayor que no acepta que su juventud ha quedado atrás. Brian y Brianne, los mellizos, son demasiado extraños, superdotados y con problemas para relacionarse con los demás, parecen vivir en su propia realidad, eso sí, son bastante egoístas y no valoran a su madre. Como os podéis imaginar, después de conocer a su familia, es imposible no sentirse conmovido por la historia de Eva, que también tiene sus sombras y no siempre he logrado entenderla, pero que me ha parecido un personaje muy bien construido.
-¿Qué es lo que tienes que pensar?

-En todo. ¿Sudan los elefantes? ¿Es la luna un invento de los compositores de canciones? ¿Alguna vez hemos sido felices juntos?

-Yo soy el superdotado aquí. Puedo pensar por ti- dijo Brian en voz baja.
Sue Townsend tiene un estilo ágil y directo, y  a pesar de que la historia no es divertida (algo que esperaba), no se me ha hecho cuesta arriba la lectura, sino todo lo contrario. Me hubiera gustado poder conectar un poco más con los personajes, pero tienen tantas sombras y son tan egoístas que me ha resultado imposible. También creo que hay ciertas partes de la historia (las que tienen que ver con los mellizo) que no están bien incrustadas en la trama. Me quedo con los mensajes que lanza la novela, valiosos y vitales.