Nunca te enamores de un canalla
Autora: Liz Carlyle Género: R. Histórico
Editorial: Titania ISBN: 978-84-92916-69-6
El barón Rothewell vive recluido durante el día, para luego abandonarse en toda clase de juerga durante la noche. Marcado por una infancia llena de tormentos y privaciones, a Rothewell no le interesa nada ni nadie y sólo desea vivir al borde del peligro. Hasta que se encuentra con el conde de Valigny, un hombre que, al igual que Rothewell, también prefiere arriesgarlo todo en cualquier situación. El enfrentamiento entre ambos rivales puede tener consecuencias inesperadas, en especial una noche en la que Valigny decide apostar algo mucho más valioso que el oro: nada menos que la bella Camille Marchand, una mujer desesperada cuyos ojos son capaces de penetrar en lo más profundo del alma de lord Rothewell. Ahora, el barón debe utilizar sus cartas con el mayor de los cuidados, porque, por primera vez en su vida, algo verdaderamente importante está en juego: el amor que puede rescatarlo de una existencia desdichada.
Nunca te
enamores de un canalla, último título publicado de la serie Neville
Family & Friends, me ha dejado con muy buenas sensaciones. Después de haber
leído varios libros de la autora, Liz Carlyle, a lo largo de este año, me
suponía la clase de historia que me iba a encontrar, un romance de regencia de corte clásico,
y aunque ha sido así, la novela me ha
gustado más de lo que me esperaba. Con un argumento clásico y bien
conocido, pero que funciona, nos encontramos con una historia de amor que tiene
que superar numerosos obstáculos, empezando por un inicio turbulento y poco
honorable, un matrimonio concertado entre dos desconocidos y el carácter frío e
intratable de Kieran. Sin duda, esta es la mejor historia que he leído hasta el
momento de la autora, el romance me ha convencido desde el primer momento
(tiene unas bases que siempre despiertan mi curiosidad), el cambio de Kieran me
ha parecido real, paulatino y reconfortante y la honestidad de la trama, nos encontramos ante una historia cuyo
único eje es el romance, me ha resultado agradable.
Kieran, barón Rothewell, y Camille Marchand, hija
ilegítima de un inmoral conde venido a menos, han acabado prometidos en matrimonio
de una forma poco común y nada digna de comentarse en un salón de baile. Siendo
desconocidos y teniendo en su haber únicamente aquella información que pueden
deducir el uno de otro así como las informaciones contaminadas que les llegan
de terceros, Kiera y Camille se unirán en un matrimonio que tendrá idénticas
condiciones a cualquier contrato mercantil. Ella necesita un hijo y a cambio él
recibirá una importante suma de dinero y una mujer que administre su hogar. Y
aunque durante un tiempo todo se mantiene en un plano frío y comercial, resulta
imposible que la convivencia y el deseo no empujen a esta pareja hacia algo
más.
La novela parte de un argumento muy bien conocido por
las lectoras del género y luego incorpora dos elementos que encumbran la
historia: Kieran,
un personaje masculino frío, atormentado y difícil y una relación que se desarrolla con calma y
que termina con nuestro protagonista en una mejor situación que la inicial. Reconozco mi debilidad ante los personajes
como Kieran, tan inaccesibles y oscuros –aunque con buenas razones, su vida
no ha sido un camino de rosas y sus decisiones no siempre le han llevado por
los mejores caminos–. Pero no solo él es atractivo, Camille es también un
personaje fuerte, una mujer desconfiada, arisca y brusca en su manera de decir
las cosas, aunque también honesta. No se fía de los hombres, les considera
seres traicioneros, así que solo espera de su matrimonio aquello que han
pactado con antelación. Pero, bajo toda esta coraza, comenzarán a emerger unos
sentimientos que la asustan y a la vez la impulsan a convertir su matrimonio en
una unión real y armoniosa. Sí, he disfrutado con esta pareja, con sus
imposiciones iníciales, con su lento acercamiento, sus reticencias y su entrega
final. Y, sobre todo, me ha gustado ver cómo la relación evoluciona, como ambos
se desprenden de sus miedos y consiguen crear algo especial.
Liz Carlyle tiene un estilo sencillo aunque pausado,
sus descripciones no son excesivamente largas, pero sí detalladas,
especialmente en los comienzos de la historia, donde trata de presentar
personajes, conflictos y escenarios de forma clara.
Nunca te enamores de un canalla me ha dejado con unas sensaciones muy agradables y ha logrado superar mis expectativas. Tiene ese aire sencillo propio de la autora, pero la trama y sus personajes, ambos honestos, directos y bien ejecutados, me han convencido.
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