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Reseña: Como agua para chocolate

11 febrero 2014

Como agua para chocolate
Autora: Laura Esquivel               Género: Narrativa sentimental
Editorial: Suma de letras            ISBN: 97883655573
No siempre tenemos a mano los ingredientes de la felicidad. Tita lo había aprendido desde pequeña, cuando crecía en la cocina con Nacha y se le negaba toda posibilidad de vida propia desde su nacimiento. Pero lo que también aprendió Tita es que los ingredientes no son lo más importante para cocinar un buen plato, sino todo el amor con que seas capaz de hacerlo. «Y así como un poeta juega con las palabras, así ella jugaba a su antojo con los ingredientes y con las cantidades, obteniendo resultados fenomenales».
Pero Tita se dio cuenta de que sus platos no solo tenían el poder de deslumbrar por sus sabores y texturas. Su tristeza, su alegría, su deseo o su dolor a la hora de prepararlos se contagiaban irremediablemente a todo aquel que los probaba.
A través de esta alegoría que vincula con maestría los sentimientos y los elementos culinarios, Laura Esquivel conquistó el parnaso de la literatura hace veinticinco años construyendo un relato que se asienta en la tradición del realismo mágico, se recrea en la cultura mexicana y que traspasa todo lo anterior para convertirse en una novela universal, una parte del imaginario colectivo, un clásico.
Como agua para chocolate no es una historia común, pero a la vez habla de temas tan universales y comunes para el ser humano (familia, amor…) que eso la acerca al lector. A través de esta novela su autora, Laura Esquivel, adentra al lector en el  realismo mágico, ofreciéndole un cuento  repleto de imaginación, magia y fantasía. Como agua para chocolate es también una historia de un amor en la que la tradición familiar, la cocina y cultura mexicana tienen un papel fundamental, son ingredientes sin los que esta novela no hubiera tenido sentido.

Tita no ha tenido su familia, bregar con una madre como la suya, que le niega la posibilidad de casarse, formar una familia y ser feliz, para cuidar de ella hasta sus últimos días, es uno de sus tantos problemas. El frío cobijará su alma cuando Pedro, el hombre del que está enamorada, se case con su hermana, quedando ella relegada al puesto de cocinera, convirtiéndose en una mera espectadora de la vida que transcurre ante ella y que no puede más que rozar con los dedos. La cocina siempre ha sido un refugio para ella, y ahí Tita es una verdadera alquimista, vuelca sus sentimientos en lo que cocina, siendo capaz de transmitir sus emociones a quien prueba sus exquisiteces.

Como agua para chocolate nos habla de lo cotidiano, pero lo hace de una manera tan particular, recurriendo a la imaginación y la exageración como bases de su discurso, que la historia queda envuelta en un manto de fantasía.  La historia sigue la  forma de una novela por entregas, y cada capítulo comienza siempre con una receta, que es fundamental para entender el capítulo al que te enfrentas, pues guarda una estrecha relación con lo que en él acontece. Tiene toques de comedia (el surrealismo y las exageraciones provocan que casi todo parezca una comedia), y más que una historia de amor, es una historia de vida, la vida de Tita, que transcurre entre cacerolas y remedios caseros. Pero tiene su toque duro, no os dejéis engañar, detrás de la magia y las sonrisas se esconde una realidad dura e injusta.

Los primeros capítulos de la historia son realmente emotivos –reconozco que solté alguna que otra lagrimila–, pues observas con impotencia como Tita tiene que plegarse ante los deseos de una tiránica madre que desconoce lo que son la compasión, la ternura o la generosidad. A lo largo de la lectura sientes rabia, impotencia y enfado hacia varios de los personajes, Pedro incluido, pues no son lo suficientemente valientes como para tomar las decisiones que les llevarían a la felicidad, aunque el camino fuera duro. La autora despliega una amplia gama de personajes, todos ellos imperfectos, algunos egoístas, otros tremendamente compasivos y bondadosos, como John, o incluso Tita, que es ante todo una  buena mujer.

La autora tiene un estilo pulido y muy descriptivo, logra fundir de una manera envidiable cocina y sentimientos, logrando una mezcla en la que la magia brilla ante todo lo demás. La historia es ágil, te sumerges en ella y antes de que te hayas dado cuenta ya la has terminado.

Como agua para chocolate es una historia peculiar que sumerge al lector en el realismo mágico y le habla de temas tan universales como el amor y la familia, con la cocina como telón de fondo.