Desde hace ya algún tiempo noto
cierto cansancio en todo aquello que concierne a Stephenie Meyer. Las
críticas negativas hacia la Saga Crepúsculo proliferan hoy más que ayer y el
excesivo uso que se da a las palabras de la autora, que recomienda libros cada
dos por tres, no sé con qué criterio, no está ayudando.
Bien es cierto que la saga por la
que Meyer se ha dado a conocer, Crepúsculo, tiene muchos y variados puntos
débiles (spoilers ¿qué relación une realmente a Bella y Jacob?, ¿a quién quiere
esta chica que está más perdida que un pulpo en un garaje?, ¿cómo es que Bella
y Edward tienen una hija siendo él un vampiro?, ¿por qué la familia Cullen es
tan sumamente perfecta?, ese desenlace tan descafeinado que tuvimos en
Amanecer, ¿a qué se debió? ¿falta de ideas, “¡anda! he escrito muchas
páginas, a ver si acabo ya con este
tocho”…?, la falta de naturalidad de los personajes, ¿Jacob imprimado de la
hija de Edwar? Paren este tren que yo me bajo, etc.), pero ha sido una de las
sagas más seguidas, vendidas y comentadas de los últimos tiempos. A pesar de
los errores, también tiene sus aciertos, en algún momento resultó novedosa—vampiros
totalmente humanizados— y atractiva—chico aparentemente peligroso que resulta
ser un novio dulce, devoto y amoroso—.
La saga posee una avalancha de
fans increíble, pero con el paso del tiempo la imagen de Meyer y con ella la de
la saga se ha ido deteriorando, esto es algo que no se puede negar. Para mí una
de las causas principales de esto ha sido la cantidad de páginas que le han
sobrado a los libros, Amanecer es, de lejos, el libro más flojo, una forma de
explotar la gallina de los huevos de oro, de alargar una saga que ya tendría
que haber concluido, con el único objetivo de seguir recaudando dinero, que es
lo único que parece importar. Y la gente se cansa de eso porque por mucho que
nos hayan gustado los libros todo tiene un límite y no somos tontos. Otros de
los factores que han llegado a causar este hastío por la saga ha sido el
personaje de Bella. Una chica a la que no soporto. Me resulta débil, egoísta,
indecisa y cansina. Gustan mucho más las protagonistas fuertes y decididas, que
no esperan pacientemente sentadas a que un macho las saque las castañas el
fuego, chicas que tengan sus sentimientos claros y no se pasen casi dos libros
indecisas (¿Edward o Jacob?, ¿Jacob o Edward?, ¿a quién amo y a quién quiero).
Meyer no tiene una pluma excepcional, más bien normalita. No dota de la
suficiente profundidad a los personajes, mucho menos de naturalidad, les falta
sangre en las venas, y no sabe concluir adecuadamente los problemas que plantea
(
Lo que no me acaba de gustar y
con lo que no estoy de acuerdo es con las furibundas críticas que acusan a
Meyer de haber empobrecido y perjudicado el género juvenil. Esta señora
escribió una historia, cierta editorial decidió publicarla y fuimos nosotros,
los lectores, quien en pleno uso de
nuestra libertad decidimos comprar los libros.
Yo me he leído la Saga Crepúsculo
más de una vez, eso sí, obviando las partes que no me gustaban nada y que sobraban.
Con el paso del tiempo las opiniones van cambiando, te vuelves más maduro como
lector y no aprecias lo que antes paladeabas con gusto. Ahora bien, no renegaré
de la saga, no sería coherente conmigo misma si lo hiciera, lo que no supone
que no sepa ver sus fallos. Me gustó y, sobre todo, me encantó el personaje de
Edward.





