Autora: Ava Campbell Género: R. Histórivo
Editorial: Ediciones B ISBN: 978-84-15420-63-7
Julio de 1808: las tropas francesas ocupan España. Inés de Mendívil, que odia a los franceses, debe trasladarse a Vitoria, una ciudad tomada por el ejército. Y aunque al conocer a Adrien Labat, el médico francés al que alojan sus tíos, descubre que no es odio lo que siente por él, está dispuesta a implicarse cuanto sea necesario para conseguir que los invasores se vayan.
Ocupado en la organización de hospitales, la última de las preocupaciones de Adrien debería ser la sobrina de sus anfitriones. Pero cuando la joven despierta las sospechas de un general francés, se ve obligado a tomar una decisión sobre ella. Una decisión que se vuelve en su contra cuando Inés le salva la vida y la incipiente atracción que sienten se transforma en algo más intenso.
No muchos
autores son capaces de encontrar su propia voz habiendo publicado
solo dos novelas, pero creo que Ava Campbell lo ha conseguido. Tras haber leído
Quédate en mi vida (2012) y En una tierra ocupada (2013) tengo claro
que Ava tiene personalidad propia,
que construye sus historias atendiendo a lo que le dicta su corazón, y no a lo
que las lectoras de novela romántica habitualmente esperamos (y en eso me
recuerda un poco a mi querida Ángeles Ibirika). El talento narrativo de la autora está
fuera de toda duda, que Ava sabe armar bien sus historias no es una
novedad, pero sí lo es el período histórico en el que sitúa la historia de Inés
y Adrien –la ocupación francesa del territorio español en 1808–. En más de una
ocasión he reclamado a nuestras autoras lo poco que aprovechan la historia de
nuestro país, recurriendo siempre a otros países para situar sus historias.
Solo por haber traído su historia a la España de 1800, Ava ha conseguido que
quisiera leer sí o sí su novela.
El libro
arranca con la obligada partida de Inés y su hermana menor, Clara, del que
siempre ha sido su hogar, Albizu, tras la decisión de su tío Germán de unirse a
la sublevación que está teniendo lugar en Asturias y que busca expulsar a los
franceses del territorio español. En Vitoria, Inés se trasladará con sus tíos,
que, casualmente alojan a un médico francés, Adrien Labat, por el que la
protagonista sentirá un antagonismo inmediato. A lo largo de más de
cuatrocientas páginas seremos testigos de la encarnizada lucha que se está desarrollando entre españoles y franceses,
de la presencia, las actuaciones y los comportamientos del ejército francés, de
la resistencia del pueblo español, de la labor de las mujeres en tiempos tan difíciles,
y, sobre todo,
de la ambigüedad que toda guerra supone (todo enemigo es amigo en
otra parte, todo soldado tiene seres queridos, amores, sueños…).
Contexto y prosa marcan la
diferencia en esta historia.
Ava Campbell tiene un estilo pulido, elegante y muy sensible, domina el
lenguaje, usa los adjetivos de una manera exquisita y logra transmitir con
naturalidad e intensad lo que sus personajes sienten en cada momento. En una tierra ocupada se cuece a fuego lento, con calma, y eso
hace que su ritmo sea pausado y no haya grandes sobresaltos. En cuanto al
contexto, es imposible no sentirse atraído por él, especialmente cuando, nada
más empezar la historia, la autora deja claro que el momento histórico es el tercer
protagonista de la historia, y lo trata de acuerdo con esta idea,
convirtiéndole en el eje vertebrador de los acontecimientos que sacuden la vida
de los protagonistas. Se nota la extensa labor de documentación de la autora,
que logra ambientar a la perfección su historia de una manera ágil y natural
sin perder el valor histórico.
Inés de Mendívil es una mujer de fe
inquebrantable, tozuda, luchadora y valiente; la verdadera fuerza de esta historia. Se aferra con uñas y dientes
a sus creencias, pero no permanece ciega ante las injusticias, y su corazón
sale a relucir en los momentos claves. Es un personaje lleno de fuerza, que el
lector llega a comprender y a apreciar a pesar de su frialdad y prudencia. Y lo
mismo ocurre con Adrien, cuyo alto sentido del honor le convierten en alguien
excesivamente reservado y contenido, y a quien me hubiera gustado conocer un
poco más. Ambos se ven acompañados por un grupo de secundarios realistas,
complejos y muy variados, que ayudan a complejizar el entramado de la historia.
He echado en falta más momentos
románticos entre Inés y Adrien. No dudo de su amor, soy consciente de su pasión, de la lenta
devoción que desarrollan el uno por el otro y de que el peso de la historia en
la novela es notable, pero sigo echando en falta ese romanticismo más evidente.
Ava Campbell se ha hecho un hueco en el panorama literario romántico y lo ha conseguido gracias a la calidad narrativa de sus historias y a la complejidad que sabe imprimir a sus personajes. Sin duda, una autora a tener muy en cuenta.
