Autora: Ruth Ozeki Género: Narrativa
Editorial: Planeta ISBN: 978-84-08-11445-1
Entre las páginas de este libro se halla el diario de una niña llamada Nao. Arrastrado por las olas de un tsunami, ha cruzado todo un océano para llegar a su destino. Cambiará la vida de quien lo encuentre. Quizá también la tuya.
Ruth ha pasado de vivir en Nueva York y llevar una
vida muy ocupada, a vivir en una isla perdida de Canadá, donde lleva una vida
mucho más simple. Ella y su pareja, Oliver, encontrarán en la playa una bolsa
que contiene una fiambrera de Hello Kitty, un reloj y varias cartas. Especulan con la posibilidad de que sean objetos arrastrados por el mar, procedentes del tsunami que arrasó Japón en 2011. La fiambrera contiene un libro que es en realidad el diario de una adolescente japonesa llamado Nao. Este diario es el intento de Nao de contar la historia de su bisabuela, un centenaria monja budista zen, pero su discurso acaba por centrarse en ella misma. Nao vivió durante mucho tiempo en Estados Unidos,
donde llevó una vida como la de cualquier adolescente americana, pero cuando su
padre se queda sin empleo, la familia decide regresar a Japón, cambio que no les sienta demasiado bien; el padre sigue sin encontrar trabajo y entra en
un bucle de desesperación y hastío que le conduce a contemplar el suicidio como única salida, la madre trabaja muchas horas y se
desentiende de la familia y Nao no se adapta a su nueva vida, sufre un brutal
acoso escolar y no sabe quién es.
La novela cuenta con ambiente perturbador, oscuro, tenebroso y asfixiante. Presenta un mundo cruel, injusto, dañino y real, demasiado real, tanto que eso ayuda a que ciertos pasajes resulten verdaderamente duros. La novela plantea debates acerca de la vida, la muerte, el sentido del suicidio (este tema tiene mucha importancia en la novela y se aborda desde su sentido e historia en la cultura japonesa), el yo, el tiempo, el sentido de nuestra existencia, la realidad contra la imaginación, la prostitución, la fe... A simple vista parecen temas muy dispares, pero la autora logra insertarlos bien en su historia, logrando un conjunto sólido y una historia compleja.
Esta no es una novela sencilla, de esas que te lees en una tarde con el objetivo de pasar un buen rato y desconectar. Todo lo contrario, te hace cuestionarte ciertas cosas, te enfrenta a realidad que no son amables ni agradables, todo desde el punto de vista de una adolescente que sufre demasiado. El terremoto y tsunami de Japón de 2011, del 11-S, la Segunda Guerra Mundial y de los genocidios cometidos por la humanidad tienen un hueco en la historia. La autora muestra a la perfección como las grandes tragedias de la humanidad pasan al olvido (y con ellas sus víctimas) cuando ocurre otra desgracia o cuando aparece otra noticia mas jugosa, porque todo el mundo se cansa de ser amable de y de compadecerse de los demás.
Es inevitable mencionar el gran trabajo de contextualización que ha llevado a cabo la autora. La novela te empapa de la cultura japonesa, narra con simpleza y realismo la dureza de la vida en el país, el desapego de los padres a los hijos, a quienes tratan con un cariño distante y frío, y la violencia silenciosa que caracteriza a sus centros escolares.
La historia está narrada por dos voces claramente diferenciadas, que suponen la contraposición de ambas vidas. La voz de Nao es la de cualquier adolescente normal, a veces hipócrita y desdeñosa, pero con más crudeza y desánimo de lo esperado. Conquista al lector son su discurso, crudo, doloroso, sincero, sumiso y reflexivo. Las partes de Ruth captan menos atención, tanto ella misma como le lector saben que todo el interés está en la vida de Nao y su familia, y no en la anodina existencia de Ruth.
La autora cierra la historia con un final que mantiene la esencia de la novela, pero que, en mi opinión, parece demasiado forzado. Esos toques de magia que salpican el relato me han gustado, pero cuando la autora introduce casi con calzador el asunto de la metafísica me he sentido algo desconcertada.
El efecto del aleteo de una mariposa en Japón es historia trágica e inquietante. No es un libro más, de esos que no dejan ningún tipo de poso, sino que acabas el libro pero no cierras la historia. Con pasos lentos peros seguros, Ruth Ozeki construye una historia compleja, llena de matices. No es una lectura ágil ni ligera, pero merece la pena.