Nunca volveremos a ser las mismas
Autora: Brenda H. Lewis Género: Chick-lit
Editorial: Espasa ISBN: 978-84-670-0703-9
Maica es una mujer incorrecta, tiene un corazón que no le cabe en el pecho y un pecho que empieza a no ser lo que era. De cuarenta y tantos años, divorciada y con una hija adolescente, peleada con el mundo en general y con su madre y con los hombres en particular, esta abogada adicta al trabajo y a los consejos bienintencionados que le propina su mejor amiga es la demostración de que un sentido del humor bien administrado vale más que un tesoro...
Los
cincuenta a la vista, una hija que se va un mes a Londres a estudiar inglés (y
vete tú a saber con qué hormonas con patas se encuentra allí), una amiga que regala
buen rollito y consejos aunque no los quieras, una madre que después de un
divorcio tardío tiene siempre la misma expresión en la boca "oh, qué bonito" y una vida
amorosa desierta. Todo esto llena la vida de Maica, una abogada especializada
en divorcios. Sí, está inmersa en una crisis de consecuencias potencialmente
catastróficas, pero no por ello hay que echarse a llorar, Maica es una mujer
demasiado fuerte como para dejarse vencer (y mira que esos sofocos pre menopaúsicos, que tanto me han hecho reír, no le dan tregua).
Nunca volveremos a ser las mismas ha sido toda una sorpresa de las buenas, buenas. Un libro
chispeante, divertido, que se lee casi sin darte cuenta. Una historia, irónica,
fresca, bonita y amena, que habla del amor, de la amistad, de la familia y,
sobre todo, de las mujeres. Perdí la cuenta de las sonrisas a partir del cuarto
capítulo; qué difícil es que me ría con un libro y con qué facilidad lo ha
logrado Brenda H. Lewis.
—La
edad está por todas partes, Rossi, no fastidies. Sobre todo, cuando se trata de
nosotras: en las arrugas, en los hijos, en los ex, en las que nos quitaron a
los ex, en las caderas, en los michelines, en la dieta disociada… La edad es
como Dios: omniasquerosa.
Me ha encantado Maica en todas sus facetas:
mujer, madre, amiga, hija y abogada. En todas ellas conserva su chispa, el
toque irónico que tanto le caracteriza y la capacidad de reírse de sí misma.
Maica es una mujer muy real, que después de haber vivido casi cincuenta años no
mantiene la visión idealista que tenía cuando era una jovencita de veinte años,
pero que, a pesar de todo, sigue luchando.
Pero si Maica me ha encantado, no se quedan atrás
el esto de personajes secundarios: madre, hija, amigas, hermana, secretaria…
Todas ellas estupendas, diferentes y con una visión muy particular de la vida.
Me ha encantado la relación que Maica tiene con su hija, Chin-Zsé, su preciosa
porcelana china. Hay que ver lo difícil que es ser madre. Maica quiere dar
libertad a su hija, no acosarla con sus típicas preocupaciones maternales, y ,por mucho que lo intenta, a veces no lo logra, y llega el momento de la risa, porque Maica desvaría mucho y es capaz de inventarse las razones más
inverosímiles para que su hija no haga algo que ella no quiere.
(…) y he pensado que resulta curioso cómo a lo
largo de la vida cada una de nosotras somos varias mujeres, o muchas caras de
la misma, y que a veces solo podemos adoptar una de esas caras cuando hemos sobrevivido
a la cara contraria.
Creo que ya ha quedado bastante claro que el libro me ha encantado y que recomiendo su lectura, pero, por si acaso, lo repito: si queréis pasar unas horas divertidas rodeados de deliciosas mujeres Nunca volveremos a ser las mismas es vuestro libro.
