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Reseña: El príncipe cuervo

23 mayo 2013

El príncipe cuervo
Autora: Elizabeth Hoyt                 Género: R. Histórico
Editorial: Books4pocket               Serie: 1º- Princes
Edward de Raaf, conde de Swartingham, necesita con urgencia un secretario que ponga orden en sus caóticas finanzas. El problema es que, con su carácter, espanta a todos los candidatos. Para Anna Wren el puesto es la solución a sus problemas, después de enviudar de un marido infiel y quedarse en la ruina. La atracción entre ambos personajes queda patente desde el primer momento, aunque Edward no parece muy dispuesto a dejarse llevar por ella. Cuando Anna descubre que el conde es habitual de un conocido burdel de Londres, decide poner en marcha una pequeña mascarada. Porque en el juego de la seducción, no existen reglas...
Anna Wren es una joven viuda respetable con importantes problemas económicos. Aunque no es lo habitual, no le queda otra opción que salir a buscar empleo, pero no tiene suerte, no encuentra nada que se adapte a sus necesidades y a las convenciones sociales de la época. Al final, acabará trabajando como secretaria  del conde de Swartingham, que tiene tan mal carácter que ya se ha quedado sin secretario en dos ocasiones. Pero si algo caracteriza a Anna es su fuerza de voluntad, no está dispuesta a perder su empleo por muy insoportable que pueda ser el conde, y él pronto comprenderá que Anna está hecha de otra pasta. Sé lo que estáis pensando: ¿qué tiene esta historia de especial? El argumento no tiene nada de original, pero su autora, Elizabeth Hoyt, sabe hacer de esta novela algo diferente, le da un toque divertido, crea dos protagonistas no tan estereotipados como viene siendo habitual y consigue meterte de lleno en la historia y no te permite soltarla. No esperaba que me gustase tanto y es una pena que me haya durado tan poco, porque la verdad es que he disfrutado de principio a fin con la historia de Anna y Edward.

Edward de Raaf, el conde, es un hombre peculiar. Lleva una vida bastante solitaria y, a pesar de que se hace el duro, es todo un sentimental y ha sufrido bastante por las marcas de viruela que cubren su rostro. Desconfía de las mujeres, no solo por su fallido primer matrimonio, sino también por las emociones que cruzan el rostro de todas aquellas damas que posan su mirada en él, y que solo ven las marcas, no al hombre. Cuando abre la boca, puede salir cualquier cosa de ella, especialmente palabrotas e insultos. Os dejo un ejemplo:
Muy bien, pega brincos como una virgen cuando le aprietan por primera vez una teta, asqueroso pedazo de pellejo comido de gusanos –le dijo el hombre al caballo en un tono de arrullo.- Cuando te coja, horrible cruce de camello enfermo y burra de ancas caídas, te retorceré ese pescuezo de cretino, ya verás.
Anna se han acostumbrado a vivir bajo los dictados de la sociedad y a aceptar lo que la vida tenía preparado para ella. Es una mujer fuerte, sencilla, cabezota y de muy buen corazón, que poco a poco se irá volviendo más osada. Ambos protagonistas están bien perfilados y  se complementan a la perfección.

La novela cuenta también con un buen puñado de personajes secundarios que también juegan su papel en la trama. Destaco al perro de Edward, y sí, le llamo perro porque el pobre no tiene nombre (según el conde, el animal simplemente le siguió y así llevan varios años). Como en tantas ocasiones, las escenas en las que aparece el perro me han parecido tiernas y muy simpáticas. También me ha gustado la aportación que hacen las dos prostitutas que aparecen en la historia, pero no especialmente por su papel, sino porque me han permitido percatarme del doble rasero de la sociedad, especialmente de los hombres, con ellas. Está bien que un hombre acuda regularmente a un burdel y que haga de todo con las mujeres que trabajan allí, pero fuera del burdel no son más que un incordio, escoria, gente que no merece la pena y de las que las buenas damas deben huir si no quieren poner en riesgo su reputación. Y nadie se salva de esta crítica salvo Anna.

Al contrario de lo que ocurre en el 99,9999% de las novelas románticas, aquí ninguno de los protagonistas es una belleza. Las marcas de él hacen que no se le pueda llamar guapo y que, a primera vista, parezca feo; y ella es simplona, una mujer más, sin ningún atributo físico que la convierta en una belleza deseable. Y aquí se encuentra uno de los puntos fuertes de la historia: ambos personajes, pero sobre todo él, que, mira tú por dónde, se queja de que las mujeres le rechacen por su aspecto y no duda en despreciar a Anna por el suyo, tendrán que superar los prejuicios sobre la falta de atractivo físico y comenzar a ver el atractivo en otros lugares: la inteligencia, el carácter… Es un proceso bonito y que la autora ha sabido manejar bien.

La relación entre ellos también me ha gustado mucho. Está repleta de tiras y aflojas, de inteligentes intercambios que les llevan a descubrir cosas del otro que jamás podrían haberse imaginado. Las cosas entre ellos nacen sin prisa y se desarrollan de la misma forma, con calma, pero también con intensidad. Intensidad que la autora ha sabido mantener en las escenas de cama, que destacan por la buena química entre los personajes.

Elizabeth Hoyt tiene una pluma sencilla, sin nada que la haga destacar, pero logra un crear un ambiente distendido, agradable y divertido que te engancha. A pesar de lo que me ha gustado, la historia flojea  a medida que se acerca el final, sobre todo con cierta trama de misterio que se cierra sin demasiados problemas y sin casi acción. En cierto momento, me hubiera gustado que Anna se hiciera más la dura y nos hiciera sufrir a todos, a Edward y a los lectores, un poco más.

El príncipe cuervo es una novela que os hará pasar unas horas muy agradables, que no podréis para de leer hasta que la hayáis acabado y que, al final, os dejará muy satisfechos.