Autor: Use Lahoz Género: Narrativa
Editorial: Espasa ISBN: 978-84-670-2543-9
Esta es la historia de Sylvain Saury, un joven parisino adicto a la vida que se acerca peligrosamente a los treinta y que sufre el síndrome de Peter Pan. Tiene muchas virtudes: es sensible, bilingüe y sabe hacer amigos, pero también tiene grandes defectos: en cuestiones
de amor no consigue pasar página, tiende a meterse donde no le llaman y el verbo ‘madurar’ le asusta.
Cuando recibe la propuesta de un trabajo mal pagado en Madrid no se lo piensa: prefiere vivir allí a salto de mata que hacerse adulto en París. Y, además, en Madrid vive Heike Krüger, su exnovia alemana, a quien no ha conseguido olvidar.Mientras se instala, Sylvain va trazando el plan de reconquista de Heike, pero el inesperado hallazgo de un manuscrito cambiará sus planes y le abrirá una ventana a una historia emocionante, llena de sorpresas y casualidades. Esta lectura trastocará su brújula y lerecordará la gran verdad oculta tras la frase con la que le despidió de París su amigo Michel Tatin: «El corazón está para usarlo».
Sylvain ha tenido una buena vida
hasta ahora: ha viajado, ha estudiado lo que ha querido, ha salido de fiesta
sin preocuparse por nada y se ha enamorado. Pero los años han pasado, los treinta
están cada vez más cerca y siente que he llegado el momento de adquirir ciertas
responsabilidades, de que su vida tome un rumbo fijo. Finalmente, acabe en
Madrid, con un trabajo mal pagado, muchos amigos en la ciudad y el deseo de
reencontrarse con su última novia, Heike, por la que aún suspira.
La novela está divida en cuatro
partes y en cada una de ellas se desarrolla una parte diferente de la trama,
que no nos narra únicamente la historia de Sylvain, el protagonista, sino
también la historia de Metodio Fournier, que acabará por enganchar al lector.
Sylvain encontrará por casualidad un manuscrito que narra la historia de la
familia Fournier desde sus orígenes, pasando por abuelos, padres e hijos, hasta el presente. Esta historia
ha sido la que me he enganchado verdaderamente al libro, es realista, dulce y
amarga, habla del amor, de la familia, del paso del tiempo y de las decisiones, erróneas o acertadas, que todos tomamos. El libro está narrado en
primera persona desde el punto de vista de Sylvain y Metodio (este último nos
contará su historia en forma de novela).
Si algo había aprendido era que la vida consiste en combinar fogonazos de felicidad con monotonía y que lo que le da sentido eran cosas como ella riendo a mi lado, bebiendo gin-tonic, haciéndome caso.
Metodio y su historia me han resultado, sin dudas, mucho más interesantes que las andanzas de Sylvain. A pesar de tener la misma edad, sus vidas no han podido ser más diferentes, y esa comparación entre ambos estilos de vida me ha resultado muy interesante. La historia de Sylvain puede parecerse a la de miles de jóvenes de hoy en día, que durante mucho tiempo han vivido sin grandes responsabilidades, solamente disfrutando del presente, de la libertad de poder escoger, de salir de fiesta y disfrutar al máximo. Metodio representa prácticamente lo contrario y, a pesar de ello, son personajes con mucho en común. No son los típicos machos alfa, son más bien blanditos y con el corazón muy sensible.
El
año en que me enamoré de todas no es una comedia romántica, para mí entraría dentro de la
narrativa contemporánea. Es cierto que uno de sus principales ingredientes es
el amor (no sólo hacia la pareja, sino también hacia la familia), pero no he
encontrado componentes que hagan de esta historia una comedia. Lo que sí he
encontrado han sido muchas situaciones cotidianas, diálogos actuales, un
contexto realista, saltos temporales e historias secundarias que se mezclan con
la trama principal. Es un libro que se lee con facilidad, ligero y con alguna
que otra reflexión interesante.
