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Reseña: Jane Eyre

30 agosto 2013

Jane Eyre
Autora: Charlotte Brontë          Género: R. Histórico
Editorial: Everest                      ISBN: 978-84-441-1109-4
Jane Eyre de Charlotte Brönte es considerada una de las mejores obras de la literatura inglesa. A pesar de su marcado toque romántico, es una novela que en el momento de su publicación fue tachada de controvertida y revolucionaria. No obstante, a lo largo de la novela se refleja una crítica hiriente a una sociedad rancia y un canto a la valentía y al amor. Una historia de amor e intriga en la Inglaterra del siglo XIX.
¿Habéis leído Jane Eyre? ¿No? ¡Pues ya sabéis lo que tenéis que hacer! Aquí viene la reseña de la que la que se ha convertido en una de mis mejores lecturas del año, una historia deliciosa, tierna, bien escrita y romántica, muy, muy romántica. Entiendo por qué Jane Eyre es en uno de los grandes clásicos de la literatura; una historia de semejantes características, tan brillantemente narrada, con un relato amoroso impregnado de valores y que destila crítica social, y que en su momento tuvo que romper muchas barreras (entre sus páginas encontramos ideas claramente feministas), no se puede pasar por alto.

Jane Eyre es una huérfana de diez años que tras la muerte de sus padres y de su tío ha quedado al cuidado de la señora Reed, su tía, una mujer cruel que no soporta a Jane por el amor que su difunto marido le profesó. En esa casa, Jane no sufrirá nada más que vejaciones y desplantes, será rechazada, maltratada y apartada de todo y de todos. Acabará en una escuela para huérfanas, donde, de nuevo, tendrá que hacer frente a múltiples adversidades: las condiciones de vida allí son penosas y su vida estará regida por la tiranía del director del centro. Como Jane es una superviviente, logra sortear todos los obstáculos, y cuando cumple dieciocho años y se convierte en institutriz, decide anunciarse y consigue trabajo en el hogar de Edward Rochester como institutriz de la pupila de este, la pequeña Adéle.


Hay demasiadas cosas de la novela que me gustaría destacar. Para empezar, creo que la labor de Charlotte Brontë es encomiable en diversos aspectos: lo bien hilvanada que está la historia, la complejidad y el realismo de los que dota a sus personajes, la profundidad que le otorga a la trama... Es un libro largo y denso, de estilo pausado y cuidado, de esos que te lees con calma, disfrutando cada página, cada intercambio, cada reflexión. Los diálogos resultan deliciosos; si los de Orgullo y prejuicio me encantaron, estos están en otra dimensión. Cansada de intercambios insulsos y forzados, la autora ha logrado conquistarme en gran parte gracias al interés que despiertan las conversaciones entre Jane y Rochester, siempre agudas, profundas y difíciles, en las que ninguno de los dos quiere meter la pata, especialmente ella, pero en las que ponen a prueba al otro y desnudan su alma.

Como lectora habitual de novela romántica, estoy acostumbrada a la excesiva idealización de los personajes, tanto física como psicológicamente. Por eso aplaudo la valentía de Charlotte Brontë al optar por dos protagonistas tan imperfectos. Sí, ese realismo que los caracteriza a ambos los hace más cercanos y, a su vez, contribuye a que su relación, tan intensa como difícil, resulte más creíble. Jane es una mujer fuerte, inteligente y generosa, que se rige por un estricto código moral. Posee un pensamiento muy avanzado para la época, valora su independencia, se respeta a sí misma y, aun siendo una mujer apasionada y sincera, no se deja vencer por sus deseos. Por su parte, Rochester tiene aquí una ferviente admiradora. Este hombre, tan sincero que roza lo grosero, inquisitivo y crítico me ha llevado a su terreno con sus hermosas palabras y su forma de actuar. Cuando destapa sus sentimientos y se queda así, a corazón abierto, por Jane, demostrando que es débil ante ella, que la necesita, la idolatra y la considera su igual, me ha metido en su bolsillo. Tan sencillo como eso.


Otra de las peculiaridades del libro es su narración (escrita en primera persona en forma de diario por parte de Jane) hecho que permite conocer a la perfección a la protagonista, quien se nos revela como una persona muy introspectiva y que hace que surja una especial conexión entre ella y el lector. De entre los muchos temas que se tocan en la historia, destaca la religión. Jane es una mujer de fe, para quien sus creencias son un ancla, un lugar seguro en el que resguardarse y descansar. Pero, al mismo tiempo, Jane no se deja engullir por los preceptos religiosos y muestra así su disconformidad con ciertas normas.

Jayne Eyre es una novela especial, un imprescindible para cualquier lector.