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Reseña: En la isla

11 noviembre 2013

En la isla
Autora: Tracey Garvis Graves        Género: Narrativa
ISBN: 978-84-9838-539-7             Editorial: Salamandra
A sus treinta años, Anna Emerson siente que su vida se ha estancado. Harta de los largos inviernos de Chicago y de una relación de pareja que no parece tener futuro, Anna acepta sin pestañear la oferta de una acaudalada familia de pasar el verano en las Maldivas como tutora de su hijo T. J. Éste, por el contrario, no está precisamente entusiasmado con el plan. Aún no ha cumplido los diecisiete, acaba de superar un cáncer con pronóstico incierto y lo único que desea es recuperar su vida y volver a ser el de antes. 
Tras un largo viaje plagado de contratiempos, el destino coloca a Anna y T. J. en una avioneta rumbo al paraíso, pero, mientras vuelan sobre las aguas azul turquesa del océano Índico, el aparato se estrella en un mar infestado de tiburones. Anna y T. J. sobreviven milagrosamente y son arrastrados por la corriente hasta una isla deshabitada. Los días se convierten en semanas, las semanas en meses, y sus esperanzas de rescate se van disipando. Así, con apenas alimentos y a merced de un clima despiadado, Anna y T. J. aprenden a subsistir en un entorno tan bello como peligroso, pero el mayor desafío para Anna será el de convivir con un chico que rápidamente se está transformando en un hombre.
He pasado meses leyendo opiniones positivas de En la isla y, a pesar de esto, no esperaba que el libro me fuese a gustar tanto: ¡cómo lo he disfrutado! He sido incapaz de soltarlo, desde que lo cogí me sentí metida de lleno en la historia, ansiosa por saber qué ocurría, cómo se las ingeniaban los personajes, cómo se desarrollaban las cosas entre ellos… vamos, enganchada por completo. Tracey Garvis presenta al lector una historia de amor y supervivencia, física y psicológica, que logra atrapar al lector y provocarle todo tipo de sensaciones, pasando de la risa al llanto.

Anna, ya en la treintena, sabe que necesita hacer un paréntesis de su actual vida en Chicago, no por su trabajo (le encanta ser profesora), sino por su situación sentimental: desde hace años mantiene una relación con John, pero el paso del tiempo no ha hecho que las cosas entre ellos discurran por el cauce habitual, y mientras que ella desea casarse y tener hijos, él no hace más que darle largas. No es de extrañar que cuando se le presenta la oportunidad de poner tierra de por medio en forma de oferta laboral –ayudando a un adolescente a estudiar durante el verano en una isla paradisiaca como las Maldivas–, Anna acepte, sabiendo que a su vuelta habrá tomado una decisión definitiva sobre el rumbo de su vida. T.J. es el alumno adolescente de Anna, que después de vencer al cáncer únicamente desea recuperar su vida de antes, la de cualquier adolescente normal, y no pasarse el verano en una isla perdida en el océano, estudiando y con la única compañía de su familia. Mientras sobrevuelan el océano en avioneta, el piloto sufre un ataque al corazón y se estrellan. Milagrosamente, T.J. y Anna logran salvarse y llegar a una isla desierta. Pero la aventura acaba de comenzar, deberán aprender a sobrevivir en la isla, enfrentarse a la sed, al hambre, al frío, al clima, a las enfermedades y, sobre todo, a sus propios miedos, que aflorarán en los peores momentos.

En la isla tiene muchos aciertos: cuenta con unos protagonistas agradables, que caen bien y con los que es fácil identificarte, el contexto está bien logrado y el romance es precioso y está equilibrado con la parte de supervivencia. La novela emociona a pesar de que hay ciertos elementos que resultan previsibles o a los que podría haberse sacado más chicha. En la isla es, por resumirlo en pocas palabras, una historia sencilla, bonita, emocionante, intensa y dulce.

Uno de los elementos más atractivos de la historia es la relación amorosa que surge entre Anna y T.J.  y que, a simple vista, parece prohibida (se llevan quince años y él es un adolescente). Me he sentido completamente cautivada por lo que surge entre ellos, ansiosa ante la espera, porque, y menos mal, la autora no ha tenido prisa en el desarrollo de esta relación, más bien ha sido todo lo contrario, la ha construido con esmero, realismo, dulzura y naturalidad. El lector es testigo de cómo T.J. madura y comienza a sentir una secreta atracción por Anna, quien, con el paso del tiempo, también desarrolla sentimientos hacia él. Se trata de un romance bonito y tierno, que te hace suspirar, y que provoca que cientos de mariposas te aleteen furiosas en la tripa. Lo único que no me ha gustado de esta parte ha sido lo poco que la autora profundiza en las escenas entre la pareja, especialmente en las de cama. Para mi gusto podría haberse recreado un poco más en este sentido.

Como he mencionado anteriormente, el escenario de la novela está muy bien logrado. El día a día en la isla está bien descrito, se describen todo tipo de detalles y eso logra que te metas con más facilidad en la historia. La autora resuelve con demasiada facilidad algunas circunstancias, pues, justo en el momento clave, los personajes dan con la solución a un importante conflicto, aunque esto no desmerece la historia.

Tracey Garvis posee un sencillo, ágil y directo, y acierta narrando la historia desde el punto de vista de ambos personajes en primera persona. Esta alternancia de voces permite que conozcamos mejor a los personajes, especialmente su mundo interior, y da un aire de frescura a la narración.
Ya han pasado días desde que leí En la isla y aún sigo recordando las buenas sensaciones con las que me dejó.