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Reseña: Emily, la de Luna Nueva

01 diciembre 2014

Emily, la deLuna Nueva
Autora: L. M. Montgomery              Género: Juvenil
Editorial: Toromítico                       ISBN: 978-84-96947-92-
La temperamental y muy imaginativa Emily no sabía lo que era estar sola hasta que su padre murió. Ahora, unos parientes de su madre la llevarán a vivir con ellos a la granja Luna Nueva. Emily está segura de que no será feliz allí. Habrá de hacer frente a la rígida y severa Tía Elizabeth así como a sus pícaros compañeros de clase manteniendo la cabeza alta y haciendo gala de su aguzado y rápido ingenio. Las cosas comienzan a cambiar cuando hace amigos como Teddy, autor de maravillosos dibujos, o Perry, que ha navegado por todo el mundo con su padre pero jamás ha ido a la escuela; y, sobre todo, Ilse, una chica no muy femenina con un temperamento ardiente. Para su sorpresa, Emily descubrirá que Luna Nueva es un lugar hermoso y fascinante. Su espíritu ferozmente libre tiene mucho que enseñar a cualquiera -niño o adulto- con el suficiente sentido común (e imaginación) para escuchar.
Los clásicos juveniles de L. M. Montgomery son una delicia. Mi querida Ana llegó para hacerse un hueco en mi corazón lector y ahora le ha tocado el turno a Emily, otro personaje muy especial que lleva el sello característico de la autora.

Comenzamos la novela con unas primeras páginas muy emotivas, asistimos a la despedida entre un amoroso padre y la niña de sus ojos. Ya en estos primeros compases nos llevamos ideas importantes: la importancia del legado, que trasciende de lo físico y económico y deja huella en los que se van y, sobre todo, en los que se quedan; la fuerza del amor y el valor incalculable de los verdaderos vínculos familiares. Pese a su juventud, Emily será consciente de lo afortunada que ha sido por tener un padre como el suyo, que siempre ha tenido palabras de aliento para ella, que la ha respaldado y animado a explorar y vivir con intensidad. Pero, tras convertirse en una huérfana, pasa a manos de la familia de su madre, con la que nunca ha tenido relación, lo que ocasionará grandes cambios en su vida. ¿Qué será de esta niña cuyos parientes, reacios a hacerse cargo de ella, se echaron a suertes su cuidado?

Emily es una niña especial, rebelde, decidida, inteligente, valiente, orgullosa, cálida, dulce… Posee un aire de inocencia que me recuerda a Ana, pues comparten esencia, pero no podrían ser más distintas. Irradia una vitalidad que contagia al lector, que navega entre las páginas de la historia descubriendo la profundidad de los detalles más insignificantes de la vida, y sorprendiéndose al valorarlos. A la autora no le hace falta elaborar una trama compleja, se sirve de los sucesos cotidianos, del día a día, para armas una historia que apuesta por los valores, por la vida en comunidad y por los buenos corazones. Y, de nuevo, vuelve a destacar la importancia de los libros, la escritura y la formación para la vida de cualquiera. Emily necesita escribir tanto como respirar, bien sean poemas, novelas o emotivas cartas a su desaparecido padre.

L. M. Montgomery tiene un estilo sencillo y delicado, mima su historia, no se apresura al contarnos las cosas, aunque logra un ritmo ágil, y sabe poner el acento en los pequeños detalles que marcan las diferencias.

Emily la de Luna Nueva ha sido una lectura muy agradable que aborda temas de calado, universales y a la vez sencillos y lo hace de una forma discreta y cuidadosa.

Reseña: Ana, la de la Isla

04 septiembre 2014

Ana, la de la Isla
Autora: L. M. Montgomery              Género: Juvenil
Editorial: Toromítico                       ISBN: 978-84-96947-92-4
Nuevas sorpresas aguardan en los recodos del camino a Ana Shirley cuando decide abandonar su puesto como maestra de niños en la escuela de Avonlea. Llenando su maleta de recuerdos y tras decir adiós al lugar donde hasta ahora ha sido más feliz, se encamina al Redmond College -en Kingsport, Nueva Escocia- para completar su educación. Su antigua amiga Priscilla la espera en la gran ciudad.

En esta flamante etapa, Ana, junto a viejos y nuevos compañeros, dejará atrás los días de su infancia y descubrirá la vida en su plenitud; verá publicado su primer relato, e incluso recibirá su primera propuesta de matrimonio. Aunque no todo será agradable: una tragedia imprevista le enseñará una dolorosa lección. Pero las lágrimas se tornarán sonrisas cuando ella y sus amigas se trasladen a una nueva casa y un intratable gato le robe el corazón.

Ana tendrá que dilucidar también los sentimientos que alberga en su interior, ya que el apuesto Gylbert Blythe quiere conquistarla. Deberá decidir si es el príncipe azul que estaba esperando y si, en realidad, está preparada para el amor…
Hoy vengo aquí para hablaros de una chica muy querida para mí, Ana, una chica larguirucha, pelirroja, generosa e imaginativa que conquistó mi corazón hará cosa de un año y cuyas historias recuerdo con mucho cariño. En este tercer libro, Ana, la de la Isla, nos encontramos con una historia que conserva la esencia de los anteriores, pero en la que la madurez por la que atraviesa la protagonista se contagia al clima que se respira. Hay menos diversión y juego, mucha más realidad y decisiones que tomar, y la misma candidez y buen corazón de siempre.

Ana, la de Tejas Verdes · Ana, la de Avonlea
El sensible y delicado romanticismo de Ana se tiene que enfrentar a las monótonas y a veces frías declaraciones de amor. La adoración que Gilbert siente por nuestra protagonista es más que evidente, pero los ideales de Ana, su inalcanzable idea del amor y el miedo a destrozar una amistad que ha significado tanto para ella, provocarán que sus caminos tomen direcciones diferentes. En esta ocasión Ana nos demuestra su lado más romántico, sabemos que es una chica sensible y sentimental, pero hasta ahora desconocíamos la profundidad de sus sueños románticos. Ana tiene un concepto del amor fuera del alcance humano, aventura que es lo que sentirá y como deberá ser su príncipe azul, así que la confrontación de todos estos ideales le provocarán más de una decepción. Aprenderá que el amor romántico es complicado y que a veces lo ideal está a medio camino entre los sueños y la realidad.

En sus casi trescientas páginas, que devoras en un suspiro, eres consciente de cómo Ana madura, aunque sigues viendo en ella a la chica inocente y sencilla que disfruta con los placeres más modestos de la vida. Estará acompañada por viejos y nuevos conocidos y su marcha a la universidad le abrirá un mundo de posibilidades, lo mismo que su interés por el mundo editorial, que dará pie a interesantes reflexiones sobre el mundo de la escritura.

L. M. Montgomery nos vuelve a regalar una historia preciosa y muy dulce, con la presencia de cándidos romances, nuevas alabanzas a la vida en comunidad y la reivindicación de ciertos valores. Nos ofrece una historia que se disfruta con placidez de inicio a fin, en la que se evocan los paisajes de la Isla del Príncipe Eduardo de tal forma que por momentos sientes que estás allí y en la que la calidez y la sencillez son sus principales credenciales.

Reseña: Ana, la de Avonlea

28 junio 2014

Ana, la de Avonlea
Autora: L. M. Montgomery              Género: Juvenil
Editorial: Toromítico                       ISBN: 978-84-96947-92-4
Desde que llegó a Tejas Verdes siendo una imaginativa niña pecosa de 11 años, que a pesar de su facilidad para meterse en líos se ganó el cariño de toda la gente de Avonlea, Ana se está haciendo mayor y llega ahora el momento de convertirse en una joven mujercita. A sus dieciséis años ha madurado mucho, aunque una gran parte de ella sigue siendo tan rebelde como su rojo cabello. En Ana, la de Avonlea, el tierno personaje creado por la canadiense L. M. Montgomery se enfrenta a nuevos retos como maestra de la escuela y fundadora de la Sociedad de Fomento de Avonlea, sociedad juvenil pensada para mejora del lugar. Su imaginación y su vitalidad seguirán haciendo que se vea envuelta en divertidos malentendidos y nuevos problemas que tendrá que resolver. Mientras Ana Shirley se convierte en mujer, sus aventuras y ocurrencias nos divertirán y tocaran nuestro corazón.
Aquella pelirroja larguirucha, desgarbada y pecosa que llegó a la Isla del Príncipe Eduardo vuelve para endulzarnos la vida, y lo hace con toda la magia y fuerza que nos dejara ver en Ana, la de Tejas Verdes, con la misma capacidad para cautivar, emocionar y atrapar al lector. Fue un auténtico placer leer el primer libro y en esta segunda ocasión he podido repetir experiencia, así que no me cansaré de recomendar esta serie, tan sutil, emotiva y vivaz, que ahora Toromítico está rescatando para el delirio de lectores como yo, que hasta hace cosa de un año desconocía la magia de esta muchachita.

En este segundo libro asistimos al lento despliegue de alas de nuestra querida Ana, con la que siempre es un placer reencontrarse. Ana deja de lado la niñez para comenzar su vida como adulta, pero sigue siendo ese personaje tan querido, esa niña intrépida, curiosa, cariñosa, enérgica, generosa, valiente, inocente, bondadosa e inteligente que nos conquistó. Es la misma Ana, pero a la vez es otra diferente, una que cambia poco a poco, pero que no pierde su esencia ni la magia con la que hechizó a los lectores. Ana sigue siendo una jovencita optimista e ingeniosa, con la cabeza llena de pájaros y una mente predispuesta hacia la fantasía y la felicidad, siempre dispuesta a experimentar y a sentir, a vivir sin miedo. Es un personaje que irradia vitalidad y bondad, que cae simpático rápidamente al lector y que hace de la lectura algo maravilloso.

La autora ha construido una novela delicada y sencilla que se ve arropada por un estilo evocador y embriagador que envuelve al lector y le anima a seguir leyendo. El cuidado con el que esta historia fue confeccionada está siempre presente para el lector, que goza de una trama sencilla pero profunda que logra transmitir valores y sentimientos que hoy en día se han desvirtuado o que, simplemente, han desaparecido. Entre sus páginas conoceremos la importancia de la familia, descubriremos el valor de la vida en comunidad y de los fuertes lazos que en ella se establecen, la amistad volverá a aparecer como uno de los temas principales y el amor hará acto de presencia de una forma más contundente, dejando la puerta abierta para lo que nos espera en el futuro (y en este momento no puedo evitar recordar el diálogo final entre Ana y Gilbert). Pero no son estos los únicos temas que se abordan en la historia, Ana es un ser inquieto, curioso y sabio, todo para ella es una fuente de conocimiento e interrogantes y son muchas las cuestiones que la protagonista se hace a sí misma y que a la vez lanza a quien está leyendo su historia.

Ana, la de Avonlea es uno de esos libros que no te puedes perder. Lo tiene todo: una protagonista que deja huella en el lector, un ambiente cálido y humano, una trama con constantes alicientes, un ritmo ágil y una sensibilidad especial. ¡Leedlo! 

Fotoreseña: Ana, la de Avonlea

15 junio 2014

Hace unos meses salió a la venta de la mano de Toromítico Ana, la de Avonlea, segunda parte de la inolvidable serie de Ana. Después de lo mucho que me gustó Ana, la de Tejas Verdes no dudé en hacerme con esta segunda parte de la que en breve os traeré una reseña, y solo puedo decir que fue una decisión de lo más acertada.

¡Qué delicia de edición! Como pasó con el primer libro, nos encontramos con otra edición cuidada y llena de detalles. La cubierta es especial y refleja a la perfección la evolución que Ana experimentará entre sus páginas. Acompañando a una cubierta muy cuidada, nos encontramos con solapas extra grandes que nos hablan de la autora y nos presentan un mapa de la isla en la que Ana reside.


Durante su lectura, nos encontramos con varias ilustraciones en blanco y negro, y una vez pasado el ecuador, hay un pequeño dossier de papel tipo revista con ilustraciones a color sobre la vida de la época (flora, personajes, un mapa…). Además, la novela tiene pequeños detalles en forma de separadores al inicio y al final de cada capítulo, una especia de enramados floreados de dos estilos distintos. Para el tipo de ediciones a las que estamos acostumbrados en España, esta resulta especialmente atractiva, sobre todo si tenemos en cuenta el precio del libro (15 euros) que es bastante asequible.


¿Qué os parece? ¿Os ha gustado?

Reseña: Ana, la de Tejas Verdes

08 agosto 2013

Ana, la de Tejas Verdes
Autora: L. M. Montgomery              Género: Juvenil
Editorial: Toromítico                       ISBN: 978-84-96947-92-4
Cuando en lugar del chico huérfano que querían adoptar es una niña pelirroja de once años, Ana Shirley, la que entra en las vidas de Marilla y Matthew Cuthbert —dos hermanos solteros que residen en su casa de Tejas Verdes—, todo cuanto les rodea cambiará para siempre. Con su vivacidad, sus risas y también sus lágrimas, y sobre todo gracias a su desbordante alegría e imaginación, Ana conseguirá formar parte de una familia por primera vez y tener un lugar al que, al fin, podrá llamar hogar. Ambientada a principios del siglo XX en un lugar tan mágico como la Isla del Príncipe Eduardo, en Canadá, Ana, la de Tejas Verdes nos llevará a través de los ojos de esta despierta e inocente niña a sentir el mundo como algo totalmente nuevo, a emocionarnos y reírnos con sus aventuras y peripecias, y, en definitiva, a ver la vida desde un prisma más positivo y estimulante. Esta obra, al igual que toda la serie de Ana Shirley, conjuga los valores de la vida rural y la familia con las cuestiones universales que todos nos planteamos en algún momento, como la pertenencia a una tierra, el valor de la amistad o la esencia del amor.
¿Todavía no habéis leído Ana, la de Tejas Verdes? ¡Pues estáis tardando! Sabía que iba a gustarme, pero no imaginaba que iba a enamorarme de la manera en que lo ha hecho. ¡Qué delicia! He pasado unos días muy entretenidos, he degustado el libro con mimo y tranquilidad, y también he retrasado el inevitable final, ¡no quería que acabase! Aunque me queda el consuelo de saber que la editorial pretende rescatar la serie, formada por ocho libros.

Ana no ha tenido una vida sencilla, por no tener, no ha tenido ni familia. Imaginaos, pues, su tremenda alegría cuando se entera de que hay alguien interesado en adoptarla. ¡Por fin va a tener un hogar y una familia! Pero las cosas no pueden salir tan bien, y pronto Ana se dará cuenta de que sus sueños pueden verse truncados. Marilla, y Matthew Cuthbert pretenden adoptar un niño para que les ayude en las tareas de la granja, así que su sorpresa es mayúscula cuando se encuentran a una niña escuálida y de pelo rojo, en lugar del ansiado varón. Pero como es imposible no caer en las redes de Ana, Matthew luchará porque se quede con ellos y lo conseguirá. Así empieza la aventura de Ana, que llenará de vida y alegría la casa de los Cuthbert.

Hay personajes que tienen un magnetismo especial, que te conquistan desde la primera palabra y que no dejan nunca de encandilarte. Este es el caso de Ana Shirley, una brujilla divertida, charlatana, imaginativa, risueña, generosa, charlatana, sincera y lista como la que más. ¿Cómo se puede ser tan especial? Ana reúne la inocencia propia de la infancia, los sueños propios de la juventud y la sabiduría de quienes han vivido mucho. Esa niña tan descontenta con su aspecto (¡qué horror tener pecas, pelo rojo y un cuerpo tan esmirriado!) y que tiene tanta imaginación, me ha robado el corazón y ahora, cada vez que piense en ella, lo haré con una enorme sonrisa.
-Pones demasiado corazón en las cosas, Ana -suspiró Marilla-. Me temo que te esperan muchas decepciones en la vida.
-Oh, Marilla, pensar en lo que va a pasar es la mitad del placer -exclamó Ana-. Puede que no consigas las cosas, pero nada puede arrebatarte el placer de haberlas disfrutado pensando en ellas. La señora Lynde dice: "Benditos aquellos que no esperan nada porque no serán defraudados". Pero yo creo que sería peor no esperar nada a quedar defraudado.
Pero Ana no es la única que me ha conquistado. Matthew, siempre en un segundo plano voluntario, tímido y sabio, me ha provocado mucha ternura; Marilla, que es todo carácter por fuera, pero que tiene un corazón enorme, también me ha encantado. Y no me olvido de Gilbert, quien se ha ganado el odio de Ana para toda la eternidad (¡pobre Gilbert!). A estos, hay que añadirle el resto de personajes, tan dispares es imprescindibles para la trama y que ayudan a crear un contexto rico y real.

Ana, la de Tejas Verdes es considerado uno de los grandes clásicos de la literatura juvenil, pero en mi opinión es un libro para todas las edades, imprescindible para cualquier lector. Encierra una historia tan encantadora, tan llena de sentimientos que es imposible pasarlo por alto. Es, a la vez, un libro sencillo, al menos en planteamiento, pero que resulta muy rico y ha logrado provocar en mí una amplia gama de emociones que iba de la risa al llanto.

Si queréis conocer a alguien con tanta imaginación como para disfrutar de los momentos más tristes, a alguien capaz de inundaros el corazón de ternura y pintaros continuas sonrisas en el rostro, debéis conocer a Ana Shirley.